Mtro. Arq. Rodrigo Pantoja, Profesor de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño, Tecnologico de Monterrey Campus Querétaro. [email protected]

Las diferentes epidemias de salud han ocasionaron innovaciones urbanas

Como respuesta a la crisis del cólera en el siglo XIX se introdujeron nuevos sistemas de saneamiento del agua. De igual manera, se implementaron normativas para brindar mejor iluminación y ventilación natural para combatir enfermedades respiratorias durante la industrialización en Europa.

Ahora, el COVID-19, esta teniendo efectos en la manera que diseñamos, construimos y habitamos las ciudades. Estos efectos implicaran cambios sociales, económicos, físicos, tecnológicos y espaciales. Recientemente las Naciones Unidas publicó el reporte “La COVID-19 en un mundo urbano”, en el cual determina que el 90% de los contagios de coronavirus aparecieron en zonas urbanas densas a diferencia de entornos rurales con menor densidad poblacional. Por esta razón, se requieren pensar en ciudades y espacios que promuevan la interacción social, y al mismo tiempo brinden un sano distanciamiento físico. Por esto, es urgente el ensanchamiento de banquetas, creación de ciclovías, la exteriorización de los restaurantes, la remodelación y ampliación de parques, plazas y espacios públicos.

Como parte de la pandemia COVID hemos vivido un confinamiento con repercusiones económicas y sociales, y es imperante que las personas puedan realizar actividades en espacios exteriores asegurando su salud física y mental. Si los espacios públicos han sido los puntos de encuentro por excelencia para celebrar, comemorar, jugar o protestar, ¿por qué no pensar también, que pueden fungir como espacios de aprendizaje o trabajo? ¿Qué pasaría si las escuelas tienen clases en járdines o al aire libre? ¿Cómo sería el estado de ánimo y productividad de la personas que trabajan en parques, bajo la sombra de un árbol, con conectividad global/wifi y su respectiva sana distancia?

Si las constituciones de los países contienen un artículo que obliga a los gobiernos a otorgar espacios públicos y dignos, ¿por qué no pensar que las ciudades se pueden convertir en escuelas, museos o espacio de coworking abiertos e inclusivos? Estos espacios abiertos pueden promover una vida urbana saludable brindando seguridad, alegría y hasta ganancias económicas. Es probable que las innovaciones en el espacio público nos lleven de vuelta a la antigua Grecia, dónde el Ágora -la plaza pública de las polis-, era el epicentro cultural, y comercial de los Helénicos.

Mtro. Arq. Rodrigo Pantoja, Profesor de la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño, Tecnologico de Monterrey Campus Querétaro. [email protected]