El Maximato
Ni Trump, ni el imperialismo,
soberanía cedió con CSG y TCL
Los responsables de la defensa de la soberanía territorial y geopolítica mexicana en
los gobiernos de la 4T no deben preocuparse por acusar al terrible imperialismo
americano ni su renovado brazo operativo de la CIA geopolítica, sino entender primero
que la subordinación del espacio soberano de México y el lenguaje expansionista del
presidente Trump y sus cinco mosqueteros fue un compromiso pactado de manera
consciente por el presidente Carlos Salinas de Gortari.
Las realidades están a la vista: el caballo de Troya del discurso geopolítico de
Trump en sus últimos documentos de seguridad y defensa nacionales no es otro que el
Tratado de Comercio libre que el presidente Salinas firmó a sabiendas de que entregaba
la soberanía mexicana a los intereses de EU y los gobiernos de la 4T quieren mantener a
toda costa porque es el camino más fácil para que México crezca económicamente como
rémora del capitalismo estadounidense y de ahí salgan recursos para toda la política social
que garantice la base electoral de varios sexenios.
En Indicador Político hemos reiterado casi hasta la saciedad que el Tratado
negociado en 1990-1993 se firmó a sabiendas de que México tendría que ser una pieza
clave de la seguridad nacional geopolítica de Estados Unidos y que ningún discurso
nacionalista podría cambiar los términos de la subordinación y dependencia comercial.
La argumentación se encuentra en el Memorándum secreto que el embajador de
Estados Unidos en México en mayo de 1991 –el estratega de inteligencia y seguridad
nacional y súper espía de la Casa Blanca– John Dimitri Negroponte envió al subsecretario
de Estado Bernard Aronson para apresurar la firma del Tratado por razones más de
control geopolítico e ideológico de México que por el beneficio en el comercio exterior. El
documento fue publicado por la revista Proceso y sigue siendo el principio rector de la
seguridad nacional de EU que está explícita e implícita en todos los derivados y
actualizaciones del acuerdo. Su párrafo más importante es más claro que el agua
transparente cristalina:
“El prospecto del TCL debe ser visto en el contexto de estas tendencias reformistas
(neoliberales del Gobierno de Salinas de Gortari) que comenzaron a la mitad de los años
ochenta y que fueron aceleradas dramáticamente por Salinas cuando tomó el poder en
Seguridad Nacional, la Estrategia de Defensa Nacional, la Agenda Exterior del
Departamento de Estado, la CIA como agencia de desestabilización en otros países y el FBI
no hacen sino reflejar el sentido integral del Tratado de Comercio Libre salinista vigente
hasta 2036.
Todas las quejas, respuestas e ironías del Gobierno mexicano contra el Gobierno
de Trump por las amenazas directas de invasión militar y los operativos clandestinos de la
CIA, el FBI y la DEA en territorio mexicano no dejarán de ser frases que carecen de valor
estratégico y que el único camino que tiene México para recuperar su soberanía nacional
frente al expansionismo imperial de Estados Unidos es el de negociar un nuevo acuerdo
comercial sin el entreguismo que aceptó de manera consciente el presidente Salinas de
Gortari y sus economistas cincelados en universidades estadounidenses de pensamiento
neoliberal.
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Política para dummies: la política se define como un acto de fuerza moral cuando
sus objetivos defienden la soberanía.
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