El Maximato
¡Y AHORA, TERRORISMO
EN CANCHA DE FÚTBOL!
Primero las preguntas.
¿A qué grupo criminal se le ocurrió la “brillante idea” de llevar a
cabo un ataque terrorista, como el que se exhibió en Salamanca el
domingo 25 de enero del 2026, a plena luz del día y ante el mundo
entero?
¿Es terrorismo deliberado frente a Mundial de Fútbol?
¿Por qué entonces, el terror al mediodía de un domingo familiar, en
México y a los ojos del mundo?
¿Será que se trata de un grupo criminal que está retando al mundo
entero?
Y si no es así, ¿Por qué en “una cancha de fútbol”, a semanas del
arranque del Mundial de ese espectáculo, que se llevará a cabo en
México, Canadá y Estados Unidos? ¿O será que los criminales mandan un
mensaje a los empresarios del fútbol global?
Y si no es ninguna de las hipótesis arriba plantadas, entonces, ¿por qué la
demostración de fuerza criminal a días del Mundial y no antes o después
de uno de los mayores espectáculos globales de fútbol?
Sí, por un minuto deciden analizar las preguntas anteriores, sin duda van a
proponer sus propias interrogantes.
Por lo pronto, van mis opiniones.
Creo que la masacre de Salamanca parece un mensaje de terror a
todos aquellos que gustan del espectáculo “de las patadas”.
Sí, un mensaje terrorista a pocas semanas de que en México y en los
países vecinos del norte –Canadá y Estados Unidos–, arranque un
espectáculo global como el llamado Mundial de Fútbol.
Y sin duda se trata de un mensaje de terror y muerte en las canchas
populares del llamado “balón pie”.
Y creo que, por eso, por la dureza del acto terrorista –y porque en
Palacio entendieron la monstruosidad del mensaje criminal–, la “señora
presidenta” decidió ignorar el ataque criminal, en la mañanera de ayer
lunes 26 de enero del 2026.
Sí, resulta que en Palacio ignoraron la masacre terrorista cometida
horas antes –el domingo 25 de enero del 2026–, en una cancha de fútbol
de Salamanca, en donde fueron masacrados 11 ciudadanos y otros tanto
resultaron heridos.
Sí, tanto en Palacio, como en Palenque, prefirieron el silencio frente
a uno de los más escandalosos actos de terror, cometidos en un campo
del llamado “fútbol llanero”; masacre que alertó a México y al mundo
sobre el riesgo que corren quienes intenten viajar a México durante el
mundial.
Pero lo curioso es que, por pura casualidad, horas después de la
masacre en Salamanca, en una cancha de “fútbol llanero”, en Palacio la
presidenta Sheinbaum presentó en cadena nacional todas las actividades
futboleras que promoverá su gobierno en los próximos meses, con motivo
de la justa mundialista
Y por eso –frente a la aparentes o real casualidades–, volvemos a
las preguntas obligadas.
¿Es casual la masacre terrorista lanzada por los cárteles del crimen
contra “futbolistas llaneros” en Salamanca, Guanajuato?
¿Es casual el terror vinculado con el fútbol a semanas del Mundial?
¿Es casual que la “señora de Palacio” haya ignorado ayer lunes una
masacre como la de Salamanca?
Lo cierto es que, tanto en política, como en las masacres de los
grupos criminales, no hay casualidades.
En efecto, no es casual que el objetivo del crimen sea el fútbol, en
tiempos del Mundial de fútbol.
No, que nadie se equivoque, no es casual la masacre de futbolistas
llaneros y espectadores –en Salamanca–, frente a las posturas
“entreguistas” del gobierno mexicano, ante las amenazas del gobierno
norteamericano, de perseguir a terroristas mexicanos del crimen
organizado.
Sí, en el México de la “4-T” ya no existe duda alguna de que el
crimen llegará a todos los rincones del territorio mexicano.
Y es que, contrario a lo que antaño nos enterábamos –cuando las
masacres ocurrían en pueblos y rancherías lejanas y desconocidas–, hoy
los actos de terror se cometen a la vista de todos, en ciudades y capitales
ampliamente concurridas y a plena luz del día.
¿Y porque la violencia salió de los lugares lejanos de México y se
instaló en las zonas urbanas?
Por una razón elemental; porque el terror es un mensaje de fuerza.
Sí, una fuerza que a lo largo de la historia ha derrotado no sólo a las
democracias consolidadas, sino a la propia historia.
Se, los dije.
Al tiempo.