QUERÉTARO, Qro. 1 de noviembre del 2016.- El tianguis de «Todos Santos» es una tradición que ha sido transmitida de padres a hijos hasta en 4 generaciones, a pesar de que ha cambiado de lugar con el pasar de los años los alfeñiques, figuritas de barro, calaveritas pero sobre todo el significado ha permanecido a través del tiempo.

Juan Pablo Calderón Guerra, tiene 11 años y ofrece diferentes modelos de figuritas de barro, que según dice, hacen sus tíos y su mamá exclusivamente para vender en este tradicional tianguis. A él, sólo le toca venir a vender, este es el segundo año que se puede quedar solo en el puesto para vender la mercancía.

Ollitas de barro, cazos, jarros miniatura, platos y tazas son algunos de los productos que ofrecen para completar las ofrendas de los altares de muertos, los precios oscilan desde los 4 a los 15 pesos dependiendo del tamaño de los pequeños trastes de barro.

«Dice mi mamá que de chiquita venía aquí y mis tíos la traían aquí para vender las cosas que hacían ellos mismos (…) ellos aprendieron porque se enteraron que podían venirse a vender aquí y pues empezaron a hacer las figuritas y nosotros las traemos para acá», platicó.

Otro de los puestos más comunes en este tianguis son los de las calaveritas de azúcar y chocolate, por esta razón, la familia de Juan Carlos Ortíz decidió hacer algo diferente y hacer calaveritas de amaranto enchocolatado con diseños originales y coloridos.

A pesar de que Juan Carlos se unió a la tradición que originalmente era de la familia de su esposa, cuenta orgulloso que las calaveritas de amaranto son obra suya, pero de todos a final de cuenta.

«Por eso las quisimos hacer más vistosas porque es más nutritivo el amaranto, decidimos hacerlas así también para que no se empalaguen con tanto dulce (…) afortunadamente se nos han vendido mucho las de amaranto con chocolate por el decorado», contó.

Los precios de las calaveras de chocolate son de entre 12 y 60 pesos dependiendo del tamaño, y las de amaranto son un poco más caras pero es porque no están huecas, hay de 30 a 85 pesos.

Cada una de ellas, como es tradición, puede colocársele el nombre en su frente con pasta de azúcar de colores.