QUERÉTARO, Qro., 17 de septiembre de 2021.- “Le tengo que echar ganas para salir adelante. Le he dicho a mi hijo que le voy a echar ganas. Mis otros hijos ya están casados, pero tengo todavía uno que tengo que sacar adelante y quiero un buen camino para él, no como los tíos”, dice Olivia Ibarra Sánchez, quien el pasado 4 de septiembre fuera quemada con thinner por un hombre, luego de que tratara de defender a una adulta mayor que estaba siendo golpeada por el sujeto.

Olivia fue dada de alta del Hospital General de Querétaro el pasado 15 de septiembre, pero un día después, fue reingresada. Sus heridas, aunque de momento no ponen en riesgo su vida, requieren de atención especializada para evitar complicaciones.

Olivia quiso contar su historia, que se sepa lo que sucedió. Incluso, no se opone a ser fotografiada. Quiere que la sociedad, la familia de su agresor, y él mismo vea lo que está pasando.

Olivia permanecía en un lugar diferente a su casa. Temía por su integridad y la de su familia. En este lugar su hermana, Isaura, y otros familiares la cuidarían. No esperaban que volviera a ser hospitalizada, pero es lo mejor para la mujer de 46 años de edad, viuda desde hace dos años y con un niño de 10 años de edad, a quien ella misma dice, tiene que sacar adelante. El menor fue testigo de la agresión.

Olivia narra que ese día, luego de ser atacada con solvente, su hijo le cubría el rostro quemado para protegerla, mientras llegaba la atención médica.

Las horas que Olivia permaneció fuera del hospital lo hizo acostada en una cama, en una pequeña habitación, donde las luces permanecían apagadas, pues le molestaban a sus ojos.

Narra que ciertos momentos tras el ataque no los recuerda. Tiene lapsos vacíos. No tiene claro cuánto tiempo pasó para que llegara una ambulancia. Dice que fueron dos horas.

La voz de Olivia es débil, habla lento, como pensando cada palabra que dirá, tratando de recordar lo que vivió, lo que vive, lo que vivirá.

En el hospital, por ejemplo, recuerda que les pedía a los médicos que la atendieran, que le dolía mucho. Luego le pusieron una inyección (un calmante) y despertó al siguiente día en una habitación oscura.

Olivia indica que no era la primera ocasión que tenía problemas con su agresor, pues debido a su adicción se torna conflictivo, pero nunca la había atacado de manera física y de esa manera.

La vida de Olivia, de 46 años de edad, viuda desde hace dos años y empleada en una tortillería, cambió para siempre. Lo sabe, pero no se quiere dar por vencida, quiere seguir adelante por su hijo menor. Sus hijos mayores ya hicieron su vida, ya se casaron, pero aún le queda uno.

Olivia, acompañada de su hermana Isaura, dice que quiere que se conozca su caso, que sus heridas se vean. Quiere que su agresor y su familia observen las consecuencias de sus actos, y también para que no haya más mujeres atacadas de esa manera.

Isaura pide que se haga justicia, además de pedir una orden de restricción para el agresor de Olivia, quien aún no ha sido detenido.

“Nadie en la familia había pasado antes por esto, y ahorita que lo estoy viviendo sí es difícil para nosotros”, afirma.

El jueves por la tarde, luego de ser reingresada al Hospital General, el gobernador del estado, Francisco Domínguez Servién, informó que Olivia y su familia contarían con todo el apoyo de las autoridades.