Lo que nadie quiere ver
Iba en contra aunque diga lo contrario
El exrector Gilberto Herrera Ruiz, que tanto ha vivido del discurso del agua como si fuera fuente eterna para pastorear a su gremio, terminó con las piernas flojas. En la Comisión de Recursos Hidráulicos se “abstuvo” así fue su voto al proyecto presidencial de Claudia Sheinbaum para la Ley General de Aguas Nacionales, pero su tibieza se leyó como voto en contra. Desde Bucareli le hablaron casi al oído para recordarle que en la 4T no hay espacio para medias tintas y que, si quería seguir en el movimiento, más le valía pintar su voto del color correcto. Él lo sabe, aunque luego salga a negarlo con esa naturalidad de quien ya convirtió la mentira en oficio diario. ¡Ay, el sombrero de paja!, cada vez más deshilado… como su credibilidad
El mensaje es directo a Pancho
Guillermo Vega Guerrero abrió un frente que pocos en el PAN queretano se atreven a tocar: la doble moral de quienes presumen lealtad, pero negocian candidaturas como si fueran herencias familiares. Cuando habla de “chaqueteros”, todos entienden el destinatario, aunque nadie lo diga en voz alta. El mensaje va directo al exgobernador Francisco Domínguez y a su inminente intento por colocar a su hijo en la curul federal. Vega desnuda lo que muchos callan: en el PAN siguen pesando los apellidos más que los méritos, y varios prefieren voltear hacia otro lado para no quedar mal con quien aún mueve hilos.
Sus palabras incomodaron porque obligan a definirse, y a más de uno se le nota el temblor en la voz cuando le preguntan de qué lado está. No vaya a ser que en plena contienda, cuando se repartan los favores y se acomoden los afectos, el corazón termine cantando… y desafinando
La parada del tren es ahí y punto
El gobierno federal decidió que la parada rápida del tren México-Querétaro será en Alcanfores, en el patio de servicio de la vieja estación, y punto. No hubo mayor discusión pública ni interés por abrir alternativas; simplemente se anunció que ahí va, aun con el impacto evidente que tendrá en una zona saturada y con infraestructura limitada. Aseguran que todo está “resuelto”, pero nadie explica cómo van a enfrentar el tráfico, el ruido, la movilidad peatonal o el desgaste urbano. Otra decisión tomada desde arriba que obliga a Querétaro a adaptarse, aunque los costos los pague la ciudad y no quienes firman el proyecto