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CIUDAD DE MÉXICO, 28 de agosto de 2026.- Pocas canciones están tan arraigadas en la vida cotidiana de México como “Las Mañanitas”. Las cantamos desde niños y casi nunca nos detenemos a pensar de dónde vienen, quién las escribió o qué hace un rey bíblico dentro de una celebración mexicana. Su historia comenzó mucho antes del pianista y compositor zacatecano Manuel M. Ponce y permite seguir el camino de una vieja canción de amanecer hasta el cumpleaños que hoy celebramos frente a un pastel.
Alberto Carbot
“Las Mañanitas” pertenecen a esa clase de canciones que casi nadie recuerda haber aprendido, porque estaban ya en casa, en las fiestas familiares, en la voz de los padres y los abuelos. Se cantan en un restaurante, junto al pastel, con mariachi o mediante una llamada telefónica al amanecer. Cualquier mexicano reconoce sus primeros versos, aunque son muchos menos los que saben de dónde salieron o por qué aparece en ellos aquel rey David que vivió miles de años antes y muy lejos de México.
Durante mucho tiempo se atribuyó la canción a Manuel M. Ponce, uno de los grandes compositores mexicanos del siglo XX, nacido en Fresnillo, Zacatecas, en 1882. La versión se repitió durante años y terminó apareciendo incluso en publicaciones oficiales. El dato que permite poner las cosas en su lugar procede del propio Ponce.
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