Filosofía sin escrúpulos
¡LA CENSURA, EL ARMA QUE
ANIQUILÓ LA DEMOCRACIA!
Primero la frase histórica. Napoleón escribió: “Si suelto las riendas a
la prensa, no permaneceré tres meses en el poder…”.
Poder político y prensa, un binomio que ha caminado de la mano a
lo largo de la evolución humana.
Para la mayoría de los mexicanos, sin embargo, “pasaron de noche”
los signos más alarmantes de la muerte de la democracia mexicana.
Por ejemplo, a muy pocos les importó que, desde Palacio, “la señora
presidenta” dictara una poderosa orden de censura al llamar a los
ciudadanos a “no ver Televisión Azteca”.
Pocos se enteraron de la persecución sistemática contra los
periodistas independientes en estados como Campeche, Puebla, Guerrero
y Durango.
Pero tampoco importó a las grandes mayorías sociales mexicanas
que, por ejemplo, el “narco-gobernador” de San Luis Potosí ordenara
llevar a prisión a un par de periodistas que se atrevieron a exhibir, en
redes sociales, un video que confirma los vínculos criminales del
mandatario potosino.
Peor aún, muchos ciudadanos nunca le han dado importancia a la
compra de conciencias, a través de sometimiento, por dinero, de gran
parte de la llamada “prensa nacional”.
Prensa que no sólo oculta el fracaso de los gobiernos de Morena,
sino que ignoró las señales inequívocas de la muerte de la democracia
mexicana, a manos de los gobiernos del partido oficial.
Partido Morena que, en los hechos, es la peor mafia político
electoral conocida en el México de hoy y que montó un costoso y grosero
espectáculo –un circo como el del pasado domingo–, en donde la
presidenta Sheinbaum exhibió no sólo sus limitaciones políticas, sino que
llevó a México a un choque demencial con su principal socio y su vecino
norteamericano.
Presidenta que, además, ordena el despido de catedráticos críticos
de reputadas universidades privadas mexicanas, como el ITAM, por
cuestionar la dictadura del Partido Morena.
Por si fuera poco, a diario asistimos a la grosera exaltación de la
antidemocrática “verdad oficial”, que desde Palacio dicta la “presidenta”
en las llamadas “mañaneras del pueblo”, que no son más que una feria de
mentiras y la más insultante propaganda con dinero público.
Puñado de mentiras, de verdades a medias y grosera propaganda
que esconde los intereses perversos de una pandilla política a la que nada
le importan la democracia y menos el bienestar social.
Propaganda que suplanta el derecho a la información que tienen
todos los ciudadanos en una democracia real y representativa
Por eso, hoy vale recordar a un clásico de los derechos de prensa.
Propone Salvador Ochoa Olvera –en su libro Derecho de Prensa–,
que “la libertad de expresión encuentra su genuina expresión en los
gobiernos democráticos”.
Por eso lo explica así: “La libertad de expresión y el derecho a la
información no solo son derechos fundamentales de cada ciudadano, sino
que significan el reconocimiento y garantía de una institución política
fundamental que es la opinión pública libre, indisolublemente ligada con
el pluralismo político que es un valor fundamental y un requisito de
funcionamiento del Estado democrático”. (FIN DE LA CITA)
Palabras más, palabras menos, resulta que la censura oficial es la más
poderosa de las armas que puede esgrimir gobierno alguno, para acabar
con la democracia, para exhibir su talante autoritario y para confirmar que
ese gobierno ha decidido aniquilar la vida democrática.
Pero nadie debe olvidar que la censura impuesta por los gobiernos de
Morena y la persecución contra sus críticos empezó el 6 de mayo de 2018,
cuando López Obrador ordenó una demencial persecución contra el autor
del Itinerario Político.
Persecución que fue respondida aquí el 9 de mayo del mismo 2018
cuando dije que ese golpe de censura era la más peligrosa señal de que los
gobiernos de Morena no sólo aniquilarían la democracia, sino que
instaurarían en México un gobierno dictatorial.
Pocos meses después el sexenio de Obrador fue de terror para el
periodismo mexicano, ya que fueron asesinados casi un centenar de
informadores –ningún crimen fue aclarado–, hasta convertir a México en
el país más peligroso para los periodistas.
Periodistas que, en el segundo sexenio de los gobiernos presidenciales de
Morena, han sido incapaces de impedir la aniquilación de la democracia
mexicana a manos de la presidenta Sheinbaum, que ha perdido por
completo la brújula y que nos lleva a un choque demencial contra nuestro
principal socio comercial, vecino y la mayor potencia del orbe.
Por eso, para recuperar los principios democráticos, todos los mexicanos
debemos exigir el fin de la censura, de las mentiras oficiales y de la
propaganda “engañabobos”.
Al tiempo.