Filosofía sin escrúpulos
Chile y Venezuela, referentes
de reforma electoral de la 4T
La reapertura inopinada del caso de la activista María Amparo Casar Pérez cayó
como anillo al dedo de la oposición aglutinada alrededor de Claudio X. González Guajardo
y estalló en el escenario –también inesperado– de la crisis político-electoral de Venezuela
y del ejercicio democrático en las urnas de Chile, además de que llegó en el momento más
importante del desahogo del tiempo político para la reforma electoral que va a proponer
la Presidencia de la República.
El tema del caso Casar ya no es sobre el cobro de un seguro de vida y una pensión
por la muerte del esposo de la politología, ni del punto sensible de litigio sobre suicidio o
accidente que no estuvo regulado en el contrato de Pemex y no se involucraron agencias
de seguros privados, sino que fue el sentido de la oportunidad para catapultar una
argumentación política que la reapertura del expediente de la Fiscalía General de la
República descuidó en tiempos y circunstancias.
Las autoridades judiciales quedaron atrapadas en sus propias telarañas: si el
asunto no era político, pues lo politizaron; si era judicial, carecieron de procedimientos
legales; y si fue una jugada del equipo de Alejandro Gertz Manero ya en rumbo de salida
de la Fiscalía, entonces quedaron por ahí mensajes de expedientes de encargo oficial del
pasado reciente que pueden estar entorpeciendo la función de la nueva fiscala de la
República.
La reforma electoral que prepara la presidencia de la República entrará en una
zona de conflicto político por algunos mensajes enviados desde la estrategia de seguridad
nacional del presidente Donald Trump respecto a las legitimidad político-electoral de
adversarios de la Casa Blanca, como es el caso de todo el apoyo de Washington a la
activista opositora venezolana María Corina Machado, cuya disputa con el presidente
Nicolás Maduro se convirtió ya en un asunto de seguridad nacional de EU.
La reforma electoral que dejó encargada el presidente emérito López Obrador está
a cargo del que puede ser considerado el último comunista del viejo régimen priista,
porque encabezó a la juventud comunista que se involucró en el movimiento estudiantil
del 68. Pablo Gómez Álvarez ha tenido siempre muy clara su propuesta de una reforma
electoral en función del viejo Partido Comunista Mexicano que jugó de manera
institucional por un registro legal y después lo cedió al priismo poscardenista del PRD,
pero en el fondo también tenía muy precisos los perfiles de una democracia socialista
antisistema priista.
En términos concretos, la reforma electoral que ha entrado ya en la zona de
propuestas formales por el tiempo apremiante de aprobación oscilará entre el
endurecimiento lopezobradorista para no dejar ningún espacio que beneficie a la
oposición y la existencia en las calles, en los medios y en el debate político de una
oposición de centro a ultraderecha que tiene en su seno a exfuncionarios electorales del
bloque priista-prianista de Carlos Salinas de Gortari con el IFE a la alianza PRI-PAN de
Enrique Peña Nieto con el INE.
En este contexto, la reforma electoral de la 4T parece perfilarse a una propuesta en
términos similares a las creadas y legitimadas por la clase intelectual que se alió al
salinismo neoliberal a través de José Woldenberg, del perredismo chuchista con Leonardo
Valdez Zurita y el perfil PRI neoliberal-PAN en modo de Fernández de Cevallos-los chuchos
perredistas-y el blog intelectual de UNAM-PRI con Córdova Vianello del Instituto de
Investigaciones jurídicas.
Al final de cuentas, el desarrollo político de la sociedad mexicana está preparado
para las alternancias sistémicas no rupturistas que sostienen el viejo priismo bartlista, el
panismo neoliberal salinista y el prianismo del INE de Córdova Vianello, Woldenberg y el
Grupo (A)Nexos. La posibilidad político-democrática de un regreso del salinismo neoliberal
panista por la vía electoral no debe ser coartada justificatoria para restaurar en México los
tiempos de procesos electorales amañados.
Los casos de las elecciones fraudulentas en Venezuela con Maduro y de las
elecciones democráticas en Chile con Kast serán, de modo inevitable, marcos de
referencia al conejo electoral que salga de la chistera del Pablo Gómez Álvarez que dejó
una huella muy clara y muy comprometedora en sus propuestas de una democracia
socialista en los setenta de que habría de convertir al Partido Comunista Mexicano en un
pivote de la verdadera alternancia de sistema/régimen/Estado/Constitución que destruya
la retórica transicionista de Woldenberg/Córdova.
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Política para dummies: la política es la redistribución del poder.
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