Manlio Fabio Beltrones mete en camisa de once varas al joven maravilla, Ricardo Anaya.

El líder del PRI expulsa del partido tricolor a sus candidatos para las alcaldías de Hidalgo, Villagrán y Mainero, Tamaulipas, argumentando que están vendidos al crimen organizado. Beltrones prefiere quedarse huérfano de aspirantes que arriesgarse a que el fantasma “Abarca” venga a espantarlo.

La presunta penetración del narcotráfico en la política tamaulipeca es acusación grave.

“El cinismo del PRI no conoce límites” replica desde la “lona” el panista Anaya, quien recuerda el pasado delincuencial de los ex gobernadores tricolores, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, prófugos, perseguidos de la justicia.

La jugada del Padrino don Beltrone lleva jiribilla. En carambola de tres bandas, denuncia que los tres defenestrados mostraron apoyo al candidato del PAN Francisco Javier García Cabeza de Vaca. Pero ¡Ojo!, la cúpula priista no los acusa de traición, sino de someterse a la presión de las organizaciones criminales para inclinar la balanza a favor del blanquiazul. El señalamiento priista pretende revelar de qué lado se peina el crimen, en una contienda atascada en lodo.

Cabeza de Vaca tiene antecedentes penales; estuvo en prisión en McAllen, por robo de armas y vehículos, en 1986, cuando aún no cumplía veinte años; recibió medio millón de dólares del Cártel del Golfo para financiar su campaña a la alcaldía de Reynosa, en 2004.

Por su parte, el priista Baltazar Hinojosa, carga en su historial con la etiqueta de haber sido incondicional del ex gobernador Yarrington, señalado como socio y protector de grupos delictivos; fue secretario de Educación y Desarrollo Social durante el sexenio del ex narcogober.

La jugada priista pretende sembrar la idea de que los golfos están metidos en las campañas electorales, que han elegido a Cabeza de Vaca como su abanderado y harán todo lo necesario para imponerlo.

Con maña, Beltrones coloca a su contraparte panista, Ricardo Anaya, entre la espada y la pared; lo obliga a escudriñar a cada uno de sus candidatos y a revelar cualquier indicio de nexos con el crimen.

Poco importa si los tres priistas apestados son culpables. Solo cuenta que su presunto desprestigio salpique nada más al PAN.
Plan con maña, pues.

EL MONJE DRAMÁTICO: A 25 días de las elecciones, la guerra de porquería es tragedia cotizada a la alza, y los votantes tamaulipecos a la baja, resignados a elegir entre malos y peores, ineptos y delincuentes; ¿entre zetas y golfos?
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