QUERÉTARO, Qro., 18 de junio de 2014.- Docentes y alumnos de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Querétaro, se encuentran en el desarrollo de vacunas para bovinos para combatir enfermedades transmitidas por garrapatas.

Uno de los participantes en este proyecto, el Dr. Juan Joel Mosqueda Gualito, docente de la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ, aseguró que en menos de dos años habrá posibilidades de patentar los resultados de dicho estudio, los cuales incluyen diagnósticos de varias enfermedades y sus respectivas vacunas.

“Estamos identificando, por primera vez, proteínas de patógenos que pueden ser utilizadas como métodos de diagnóstico, como vacunas con potencial patentable. Estamos en los primeros pasos, quizás en un año o dos ya tengamos la evaluación de estos antígenos y resultados más tangibles”, señaló.

Dicha investigación se realiza con el apoyo de diversas instituciones de otros países como España, República Checa, Argentina y Estados Unidos, centros en los que vacunan animales y luego evalúan el potencial de estas dosis para eliminar las garrapatas de los bovinos. Señaló que el Alma Máter queretana cuenta con la infraestructura necesaria para llevar a cabo estos experimentos.

El Dr. Mosqueda Gualito, también miembro del Sistema Nacional de Investigadores, explicó que las garrapatas se adhieren a los animales cuando pastan para alimentarse de su sangre. Subrayó que las infecciones producidas por este ácaro se han convertido en el principal problema de los ganaderos del país, porque les causa grandes pérdidas económicas.

“Es quizá la principal parasitosis de la cual sufren los animales domésticos en México y en muchas partes del mundo, sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales. Estas garrapatas viven en los pastos de los cuales se alimenta el ganado. Se alimentan por 21 días y una sola llega a tomar hasta dos mililitros de sangre, si esto se multiplica por mil o hasta tres mil garrapatas la cantidad que pueden llegar a chupar es muy alta”, aseveró.

El investigador aclaró que esto provoca pérdida de peso, disminución en la producción de leche y se gastan grandes cantidades de dinero en tratamientos para eliminar a los insectos. Por tanto, cuando se logren resultados favorables se podrá evitar el uso indiscriminado de garrapaticidas y el ganado será más sano y libre de enfermedades.