La inmigrante mexicana Rosa Robles lleva 11 meses refugiada en una iglesia de Tucson; no ha salido del templo desde agosto pasado por miedo a ser deportada.

 

TUCSON, Arizona, 11 de julio de 2015.- La inmigrante mexicana Rosa Robles lleva 11 meses refugiada en una iglesia de Tucson y no pierde la esperanza en un milagro que le permita quedarse en Estados Unidos y ver crecer a sus hijos, publica Univisión.

 

“El servicio de inmigración me dijo que podía irme, que no era prioridad de deportación pero no les creo”, señaló. “Estamos pidiéndole que cierren mi caso para que no me vaya, me quede en Estados Unidos”, agrega.

 

La Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) ha señalado que Robles puede salir cuando quiera de la iglesia pero advierte que no han detenido el proceso en su contra.

 

Robles buscó la protección de la Iglesia Southside Presbiteriana en Tucson, Arizona, a comienzos de agosto del año pasado un día antes de la fecha en la que debía salir del país en cumplimiento de una salida voluntaria de deportación.

 

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