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QUERÉTARO, Qro., 16 de septiembre de 2026.- La crisis migratoria que enfrenta Ceuta mantiene abiertos varios frentes para las autoridades españolas, desde la devolución de miles de personas que ingresaron de manera irregular hasta la atención de aproximadamente dos mil menores no acompañados que permanecen a la espera de ser redistribuidos en distintas regiones del país.
La situación ha colocado nuevamente a la ciudad autónoma, ubicada en el norte de África y fronteriza con Marruecos, en el centro del debate sobre migración, seguridad fronteriza y las consecuencias sociales, económicas y políticas derivadas de los flujos migratorios.
Entre el 30 y el 31 de julio se registró una entrada masiva de personas que rebasó temporalmente la capacidad de atención y los servicios públicos de Ceuta. La magnitud de la llegada generó presión sobre los espacios de acogida y obligó a las autoridades a establecer mecanismos extraordinarios para atender a los migrantes.
En las semanas posteriores, una parte de las personas que ingresaron regresó voluntariamente a Marruecos, mientras que las autoridades españolas comenzaron a aplicar procedimientos para determinar la situación de quienes permanecían en territorio español y, en los casos correspondientes, gestionar su devolución o expulsión.
Uno de los principales obstáculos ha sido la identificación de las personas. Para avanzar en este proceso se habilitaron campamentos temporales en playas y zonas cercanas, donde se realizan labores de registro y atención.
El escenario también se complicó con el inicio del curso escolar y diversos incidentes que incrementaron la tensión social. En Ceuta y otras ciudades españolas se registraron manifestaciones relacionadas con la situación migratoria, algunas de las cuales fueron aprovechadas por grupos extremistas para difundir mensajes xenófobos y protagonizar actos violentos.
A la par de la emergencia migratoria, Marruecos ha mantenido reclamos sobre la soberanía de Ceuta y Melilla, ambas ciudades españolas situadas en el norte de África y con una larga historia vinculada a la presencia española en la región.
Ceuta se encuentra separada de Marruecos por una frontera terrestre y, pese a su ubicación geográfica en territorio africano, forma parte de España desde hace más de cinco siglos. Su pasado histórico y cultural, incluida la influencia musulmana, también forman parte de las particularidades que caracterizan a la ciudad.