SIDNEY, Australia, 2 de marzo de 2015.- En este mundo hay personas que cuentan con buena estrella y exceso de fortuna. Una de ellas es el australiano Christopher Jones, quien este lunes divulgó en redes sociales el preciso momento en que se vio cara a cara con la muerte… y vivió para contarlo.

“Probablemente haya sido el momento más espantoso de mi vida. Fue el 14 de noviembre 2014, mientras realizaba la quinta etapa de mi programa de caída libre acelerada”, cuenta el joven de 22 años al Huffington Post, donde se recoge que, a aproximadamente 2 mil 800 metros de altura “todo se nubló y caí en una completa oscuridad. Me desplomé sobre la nada”.

Resulta que a los pocos segundos de saltar del avión y cuando trataba de emprender una maniobra, Christopher sufrió un ataque de epilepsia repentino y comenzó a convulsionarse mientras se precipitaba como el plomo, sin control, con el paracaídas cerrado, a una velocidad de 24 km/h y completamente inconsciente.

El escalofriante descenso estaba siendo grabado por Sheldon McFarlane, instructor de paracaidismo en la ciudad australiana de Perth y quien pese a contar con una larga experiencia en las pericias del aire “y algunos casos de personas que entran en pánico, tienen problemas para abrir su paracaídas o simplemente no encuentran la posición adecuada mientras se precipitan, nunca me había enfrentado a una situación de este calibre”.

McFarlane precisó que, si bien, “las probabilidades de que Christopher pudiera chocar contra el suelo sin paracaídas eran pocas, y teniendo en cuenta las circunstancias y donde estábamos, yo pensé que sería mejor que pudiera abrir el paracaídas lo más pronto posible», por lo que hizo alarde de sus habilidades en caída libre para alcanzar al joven y desplegar su equipo.

¿Insensible? No particularmente. Aunque las imágenes tomadas con la headcam de McFarlane parecen aterradoras, el director de la escuela de paracaidismo Robin O’Neill explicó que utilizan un sistema automático para evitar accidentes. «De todas formas, aclaro que no nos basamos en los dispositivos mecánicos para hacer el trabajo que un instructor puede hacer», dijo al noticiero ABC News Australia

En ese sentido, el medio precisa que Christopher no había sufrido ataques durante los últimos 4 años y su médico dijo que era seguro para él hacer paracaidismo, aunque pudo haber sufrido de una ‘sobrecarga emocional’ que, ultimadamente le provocó las convulsiones aeronáuticas.

“No considero del todo triste mi condición. Siempre quise ser piloto y vi frustradas mis aspiraciones. Descubrí la caída libre y me pasa justamente eso, me siento libre, habré de sobreponerme”, admitió Christopher al Huffington Post al descartar que renuncie al deporte.

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