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QUERÉTARO, Qro., 8 de agosto de 2025.- En Querétaro, optar por un taxi tradicional después de una salida nocturna puede representar un gasto considerablemente más alto que utilizar una plataforma digital como Uber, DiDi o QROTaxi.
Mientras la intención de muchos ciudadanos es dejar su vehículo en casa para evitar riesgos al volante tras una noche de fiesta, los costos del traslado en taxi convencional siguen siendo un factor determinante.
La tarifa mínima establecida para los taxis amarillos en la ciudad es de 25 pesos, lo que cubre 1.5 kilómetros o 4.5 minutos. A partir de ahí, el cobro por kilómetro puede superar los siete pesos, dependiendo de la distancia y el tiempo del viaje. En recorridos de entre 5 y 7 kilómetros —una distancia habitual entre zonas de antros y zonas habitacionales—, el costo final puede alcanzar entre 80 y 100 pesos, e incluso más si el tráfico es pesado o el conductor cobra tarifas sin taxímetro.
En contraste, los servicios por aplicación ofrecen tarifas más competitivas. Usuarios reportan que un mismo trayecto puede costar entre 40 y 70 pesos si se solicita mediante plataformas como Uber o DiDi. Además, estos servicios proporcionan una tarifa estimada desde el momento en que se solicita el viaje, lo que da mayor certidumbre al pasajero.
A pesar de que los taxis tradicionales continúan operando sin incremento oficial en sus tarifas, diversas denuncias ciudadanas apuntan a cobros irregulares y ausencia de taxímetro, sobre todo durante la noche o fines de semana.
La propia Agencia de Movilidad del Estado de Querétaro (AMEQ) ha reiterado que no se han autorizado aumentos, aunque admite que no todos los choferes cumplen con las condiciones establecidas.
Frente a esta realidad, los queretanos que buscan alternativas responsables al conducir en estado inconveniente prefieren cada vez más los servicios digitales. No solo por la economía del viaje, sino también por la seguridad, trazabilidad y transparencia en el servicio.
El uso de taxis tras una noche de fiesta no solo es una medida de seguridad personal, sino también de responsabilidad social. Sin embargo, el acceso a una tarifa justa y clara sigue siendo un reto para quienes aún optan por el sistema tradicional.