WASHINGTON., 4 de julio de 2020.- Sin respetar la distancia social y sin máscaras, el presidente Donald Trump hizo un discurso conmemorativo del 4 de julio, Día de la Independencia, en la montaña Rushmore enfocado a conmemorarse a si mismo y a sus bases, de marcado carácter divisivo y confrontacional, descalificando como “difamadores de nuestros héroes” y “destructores de nuestra herencia” a los que protestan en las calles buscando justicia racial.

En un anfiteatro repleto, su alocución podría haberse celebrado hace un año o dos, porque en sus casi 45 minutos de intervención hizo una alusión de dos segundos al virus, como si en el país no hubiesen fallecido cerca de 130.000 personas y haya más de 2,7 millones de infectados, en un momento en que la pandemia repunta de forma generalizada en Estados Unidos, con siete días consecutivos de récord de nuevos casos. Precisamente, una de las infectadas en Kimberly Guilfoyle, la novia de Donald jr., el primogénito del presidente.

En sus casi 45 minutos de intervención hizo una alusión de dos segundos al virus, como si en el país no hubiesen fallecido cerca de 130.000 personas y haya más de 2,7 millones de infectados

Ni una muestra de condolencia, ni una alusión a los afectados por el contagio. No existen para él, en un momento en que las encuestas indican que va muy por detrás de su contendiente en noviembre, Joe Biden, y en uno de los peores momentos en su mandato a nivel de valoración ciudadano. Grupos de nativos americanos, que consideran las Colinas Negras, donde está Rushmore, es territorio sagrado que les robó el gobierno federal, se manifestaron en contra de la presencia de Trump, que no les mencionó en ningún momento.

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