RÍO DE JANEIRO, Brasil. 22 de agosto del 2016.- Llovió en Río, pero nada parecía capaz de lavar la alegría de las delegaciones que participaron anoche en la ceremonia de cierre de los Juegos Olímpicos de 2016, con el estadio Maracaná al tope. Una ceremonia espectacular, abarcando la diversidad cultural brasileña, que culminó de manera apoteósica, homenajeando desde el popular carnaval callejero como el de las grandes escuelas de samba, con clásicos de los carnavales del pasado que contagiaron a todos, y hubo otra lluvia, esta vez de papel picado, informó La Jornada.

La explosión de belleza y alegría marcó la despedida de dos semanas de fiesta y el retorno de la normalidad, o sea, la crisis que sofoca a la ciudad, al estado y al país.

Tres ausencias marcaron la noche: la del principal responsable de la elección de Río para abrigar las olimpiadas, el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva; la principal responsable de viabilizar la realización del mayor acto del planeta, la presidenta apartada Dilma Rousseff; y la del presidente interino, Michel Temer.

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