QUERÉTARO, Qro., 13 de julio del 2016.- Autoridades de la Diócesis de Querétaro condenaron el robo sacro que se llevó a cabo el pasado siete de julio en el Municipio de Amealco, donde se robaron las formas consagradas y objetos litúrgicos como la Copa de consagrar, asegurando que este tipo de acciones exige una mayor ocupación en la educación cívica, cultural y religiosa en el estado de Querétaro.

«Si preocupa a la iglesia, muchísimo preocupa a la iglesia por el acto sacrílego, pero también es un hecho que debe preocupar a todos, ya que aunque es un acto sacrílego no deja de ser un delito, y esto compete a toda la sociedad, ya que si se atento contra lo sagrado, el grado de probabilidad de atentar contra cualquiera acrecienta».
Asimismo aseguraron que este tipo de situaciones generan incertidumbre y preocupación entre la sociedad queretana, ya que el hecho de que se haya robado una iglesia perdiendo con ello el temor a Dios, debe generar una nueva conciencia entre los queretanos para que se apele a la educación familiar y con ello se pueda frenar este tipo de acontecimientos.
«Ustedes saben de este acontecer delictivo en los robos a casa habitación, en la extorción en el grado de inseguridad en Querétaro que ha ido creciendo un poco, con este desorden social, por ello apelamos a la educación familiar que es la primer escuela de aprendizaje de valores morales, espirituales y universales, ya que la educación es el camino dentro de la familia».
De acuerdo con las autoridades eclesiásticas ya se procedió legalmente por el robo levantando la denuncia correspondiente, mientras que en el ámbito eclesial se envió un comunicado a la feligresía para pedir la oración de desagravio, ya que el haber robado el Santuario de la Preciosa Sangre de Jesucristo es un sacrilegio para la iglesia católica.
«El estado conoce sus obligaciones, sabe sus responsabilidades, yo creo que cada quien dese su trabajo hará lo que le corresponde, las autoridades civiles deberán hacer su trabajo y nosotros confiamos en que lo harán en estos hechos tan lamentables que se han dado».
Pese a que este es el segundo robo en menos de tres meses a la institución de la iglesia, la autoridad eclesiástica negó que como medida de seguridad se vayan a cerrar los centros de culto, sin embargo aseguró que si se tomarán nuevas medidas para resguardar los bienes de la iglesia católica.