Filosofía sin escrúpulos
¿Quién falló en la negociación con PT y PVEM?
Hasta donde se había investigado, existía preacuerdo sobre la reforma electoral (plan
A) entre Morena y sus aliados PT y Verde Ecologista. Las dirigencias del Partido del
Trabajo y PVEM estaban dispuestas a sacar adelante la iniciativa, a cambio de
garantizar la nominación de sus aspirantes a varias gubernaturas, donde fueran arriba
en las encuestas.
Parecía armado el consenso en ese sentido. Incluso existía la disposición de las
partes en ajustar la propuesta de reforma, por eso se entiende que se haya dado
marcha atrás al planteamiento inicial de reducir, vía posiciones plurinominales, la
composición de la Cámara de Diputados, sobre todo.
El objetivo era utilizar lo que se llama primera minoría (los que logran el segundo lugar
en una elección legislativa) para sustituir a los 200 plurinominales propuestos en una
lista elaborada por las dirigencias partidistas. Incluso, en aras de reducir gastos, la
composición de la Cámara de Diputados se reduciría de 500 a 400 integrantes. Al
final, ni una ni otra cosa. Descarriló la negociación y los partidos pequeños, ya no tan
pequeños, optaron por cuidar su patrimonio, la presencia política que tienen hasta
ahora.
Advirtieron que podrían correr el riesgo, no solo de ver mermada su fuerza, sino su
existencia, su registro. Se asustaron con el fantasma del partido hegemónico, como
en los dorados tiempos del PRI. En realidad, la meta era darle más participación a la
gente en la elección de legisladores y bajarle al gasto electoral, demandas de la
sociedad.
¿Por qué falló la negociación? ¿Quién no hizo su trabajo o no supo hacerlo para
amarrar el acuerdo?
¿Quiénes fueron los operadores?
Pablo Gómez Álvarez, presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma
Electoral, indiscutiblemente es un político que domina el tema electoral. Por eso le
dieron esa tarea. El detalle es que no se ha caracterizado por ceder en sus posiciones
y como opositor fue inflexible en la defensa de sus argumentos. Genio y figura.
Explica porque solo se concretó a la consulta, a escuchar a los interesados en el tema
y redactar conclusiones.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, habló en varias ocasiones en
sus oficinas de la calle de Bucareli con las dirigencias del PT y PVEM, para tratar de
convencerlos de las bondades de la reforma electoral y lograr acuerdos que
garantizaran el voto de la mayoría calificada en el poder legislativo y aprobar la
reforma constitucional.
Rosa Icela ha demostrado habilidad para atender diversos asuntos, nada más que el
tema electoral es muy especializado que no es suficiente con dominar la legislación,
se requiere experiencia, como la tienen quienes representan a los partidos, que todo
el tiempo y de manera directa están al tanto de los caminos que deben transitar,
aunque no siempre con éxito. Por eso pronto se percataron de los riesgos para su
futuro y no encontraron la mejor respuesta de su principal aliado.
Ricardo Monreal Ávila, líder de la bancada de su partido en la Cámara de Diputados,
acostumbrado y experto en la negociación. Experimentado en estos menesteres, con
resultados buenos, malos y regulares. La jugó por la libre para ser gobernador de
Zacatecas cuando su anterior partido le cerró esa posibilidad. Conoce los límites del
poder y más de una vez se ha atrevido a rebasarlos. En el sexenio anterior le costó la
marginación temporal de Palacio Nacional.
Para esta ocasión jugó con las cartas que le dieron, ninguna bajo la manga. Cuando el
asunto llegó a su cancha, a la Cámara de Diputados, PT y Verde Ecologista ya habían
decidido que irían en contra de la reforma. La instrucción que recibió Monreal fue que
la iniciativa se mantendría intacta.
Convino con la oposición (PAN, PRI, MC) que el debate fuera lo más civilizado
posible, sabiendo que el resultado ya estaba cantado. No dejó de recordarles que hay
un “Plan B”.
Ignacio Mier, líder de la mayoría en el Senado, solo vio como se desechó la iniciativa
en la cámara de origen.
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