MÉXICO, 4 DE JUNIO 2017.- Cada día, nuestra identidad virtual se hace un poco más gregaria. Obviamente, en las redes sociales tenemos la libertad de elegir a nuestros contactos, los medios a los que seguimos y los temas que nos interesan, pero no es menos cierto que esta selección acaba derivando en una especie de endogamia que además es acentuada por los algoritmos mediante los que Facebook, Twitter, Instagram o Spotify nos recomiendan contenidos personalizados según nuestro comportamiento, nuestras preferencias y las acciones de amigos y conocidos.

Por eso, cada vez se escucha más hablar del filtro burbuja o de la burbuja social, conceptos que hacen referencia a aquellas circunstancias por las que nuestros perfiles en Internet se mueven dentro de un espacio acotado en el que todo les resulta afín, destaca El País.

Según los defensores más acérrimos de esta idea, es la Red la que decide qué leemos y qué pensamos, lo que nos conduce hasta una situación que estos días está copando titulares en torno a la siguiente distopía: Un buen día te despiertas y te encuentras con que todo el mundo piensa como tú.

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