CIUDAD DE MÉXICO, 25 de octubre de 2019.- El doctor Federico Bermúdez Rattoni, profesor emérito de la UNAM, ha desarrollado una importante línea de investigación que estudia los mecanismos moleculares de plasticidad neuronal y la memoria, situación que lo ha convertido en uno de los investigadores más importantes de esta área en México.

Sabemos que la memoria es procesada y almacenada en el cerebro, que es un lugar complejo. Entonces para contestar a ciertas preguntas como: ¿dónde está exactamente la memoria? ¿Cómo se almacenan los recuerdos? ¿Cómo la interconexión entre neuronas influencia el procesamiento de información? ¿Es posible modificar los recuerdos?, nos pusimos en contacto con el doctor Bermúdez Rattoni.

El titular del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva explicó que la memoria es la capacidad de usar el conocimiento adquirido como producto de la experiencia, para resolver problemas que nos presenta nuestro entorno. Se forma en función de la nueva información adquirida. Ésta puede ocasionar cambios en el comportamiento del organismo, lo que nos permite medirla.

Entender la memoria es una de las metas más ambiciosas que han perseguido los estudiosos del Sistema Nervioso, y por el momento, inalcanzable. En este sentido, desde hace 40 años el laboratorio ha centrado su investigación en comprender la plasticidad neuronal, así como los procesos neurobiológicos que yacen en el aprendizaje y la memoria.

Para no olvidar, consolidar…

Para Bermúdez Rattoni la memoria es un proceso activo y complejo, e implica diferentes estadios: la adquisición, la consolidación, evocación, reconsolidación, la extinción y actualización de la información.

Adquisición.

Ocurre cuando se aprende información nueva a través de los sentidos. En primera instancia, la información guardada es conocida como Memoria a Corto Plazo (MCP), esta es susceptible a perderse y su proceso de formación involucra modificación de proteínas preexistentes (modificaciones como la fosforilación, metilación, acetilación o proteólisis, entre otras).

Consolidación.

Proceso por el cual las MCP se convierten en Memoria a Largo Plazo (MLP). Es un periodo de transición, en el cual se activan vías de señalización molecular, expresión genética y, finalmente, desencadena la síntesis de nuevas proteínas y la formación de nuevas conexiones sinápticas (implica cambios morfológicos de las neuronas). Este proceso puede verse interferido, por ejemplo, en la exposición a una situación estresante, administración de ciertos fármacos o incluso el aprendizaje de otra información.

Durante décadas se pensaba que cuando la memoria se consolidaba, ésta permanecía sin modificación, inamovible y almacenada de manera permanente. Sin embargo, nuevos estudios —donde han participado Bermúdez Rattoni y su equipo—, demostraron que la memoria consolidada, al momento de ser evocada, puede volverse lábil, es decir, puede alterarse o ser actualizada.

Evocación (o reactivación).

Etapa en la cual una memoria almacenada es “reactivada o recordada” para que pueda ser usada como guía de la propia conducta. Después de la evocación, la memoria entra nuevamente en un estado lábil y es sujeta a cambios, en especial, cuando hay nueva información. Por ello, también a este estado transitorio se le nombró “actualización de la memoria” y requiere de síntesis proteica.

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