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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 10 de enero de 2026.- Tras la reciente firma de la ley que restringe el uso de teléfonos celulares en las escuelas públicas de Nueva Jersey por parte del gobernador Phil Murphy, especialistas en salud mental y líderes estatales han comenzado a pronunciarse sobre el impacto que esta medida puede tener en niños y jóvenes.
La normativa, que entrará en vigor a partir del próximo año escolar, ha abierto un debate sobre el bienestar emocional y el desarrollo social de los estudiantes dentro de los planteles educativos. Desde el ámbito psicológico, la medida ha sido bien recibida. La psicóloga Sandra Gil explicó que el uso constante de teléfonos móviles en edades tempranas está directamente relacionado con altos niveles de ansiedad, dificultad para concentrarse y problemas en la regulación emocional, especialmente en entornos académicos donde el cerebro necesita estabilidad y atención sostenida.
“El celular se ha convertido en una extensión emocional para muchos niños y adolescentes. Cuando se les retira durante la jornada escolar, al principio hay resistencia, pero a nivel psicológico se logra algo muy positivo, pues se reduce la sobreestimulación, baja la ansiedad y el cerebro puede enfocarse mejor en el aprendizaje y en la interacción real con su entorno”, explicó la psicóloga. Gil señaló además que la presencia constante de notificaciones, redes sociales y comparaciones digitales interfiere con procesos fundamentales del desarrollo infantil, como la autoestima y la capacidad de resolver conflictos cara a cara.
A su juicio, la escuela debe ser uno de los pocos espacios donde los menores puedan desconectarse del mundo digital sin presión social. “Cuando los niños no tienen el teléfono como escape inmediato, se ven obligados a mirarse, a hablar, a resolver diferencias, a tolerar la frustración y a desarrollar habilidades sociales reales. Eso fortalece su salud mental a largo plazo y les da herramientas que ningún dispositivo puede reemplazar”, agregó la experta. Cortesía: Sandra Gil Además, la psicóloga Sandra Gil afirmó que la dependencia temprana a los dispositivos móviles puede afectar procesos clave del desarrollo cerebral en niños y adolescentes, especialmente en etapas donde se consolidan la atención, la memoria y la autorregulación emocional.
Según explicó, al limitar el acceso a los celulares durante el horario escolar se crea un entorno más predecible y seguro, lo que favorece la estabilidad emocional y reduce conductas impulsivas asociadas al uso excesivo de pantallas. “Cuando el cerebro de un niño está expuesto de forma constante a estímulos rápidos como videos cortos, mensajes y redes sociales, se altera su capacidad de sostener la atención y de manejar la frustración.
Al retirar el celular del espacio escolar, se protege el desarrollo emocional, se fortalece la paciencia y se fomenta una relación más sana con la tecnología, entendiendo que esta debe ser una herramienta y no una fuente permanente de regulación emocional”, explicó la especialista.
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