GUADALAJARA, Jal., 22 de julio de 2021.- Quién dice que la gloria es sólo para los favoritos… Quién puede olvidar que el Tricolor ante los grandes se crece… Pero más importante que eso: quién puede negarle a México el derecho a soñar, cuando la historia cuenta que ha sido ya campeón en Juegos Olímpicos. Con esa autoridad que le da el pasado, la Selección Nacional goleó a Francia por 4-1, al debutar en el futbol de Tokio 2020.

Una madrugada dulce para un país que ha visto a su Selección conseguir una victoria nada sencilla, muy trabajada, pero merecida porque la ha buscado desde el arranque. Con sus argumentos. Con su futbol. Con su ímpetu incansable. Con la convicción de que merece. Desde el minuto 1, el cabezazo de César Montes, tras un centro de Sebastián Córdova, dejaba clara la intención.

México estaba frente al favorito del Grupo A, pero no por eso se intimidaría. Le arrebató el esférico en el arranque. Circulaba con inteligencia. Al ‘16, el Tricolor presionó en la salida a Francia. Provocó el error. Diego Lainez recuperó y abrió hacia Alexis Vega. Dentro del área, el jugador de Chivas amagó, recorrió al centro y disparó de derecha. El balón supera al arquero Paul Bernardoni y sobre la línea salva Madibo Sagnan.

Después, apareció Diego Lainez y esa ligereza con que domina la parcela derecha. Entró al área entre dos defensores. Amagó, llegó a línea de fondo y lanzó una diagonal que Henry Martín pretendía enviar al fondo, pero Pierre Kalulu metió la pierna para enviar a tiro de esquina, al ‘18. Desde el banderín, el centro fue cabeceado por Luis Romo, pero se fue apenas por encima.

Francia tenía que despertar tarde o temprano. Se sabía. Pero cuando lo hizo, se topó con Guillermo Ochoa. Primero, al ‘29, André-Pierre Gignac remató de cabeza un servicio frontal, que atrapó el portero a dos manos con un vuelo efectivo. Y dos minutos después, Amaud Nordin controló, se perfiló dentro del área, metió un zapatazo potente, que el guardameta desvió a tiro de esquina.

Al descanso se fueron sin goles. México daba sensación de merecer más. Lo ratificó en el arranque del complemento. No se había cumplido ni el primero minuto de juego cuando Sebastián Córdova controló de pecho dentro del área y definió con pierna derecha, al poste. La emoción fue gratuita, pues se marcó fuera de lugar.

Pero una vez más, quedó clara la intención: ganar.

El futbol es un juego de sensación y la de ese momento era que el Tricolor tenía opciones reales de superar al rival en el marcador, como ya lo hacía en la cancha.

El Camino se aclaró en pies de Diego Lainez. El futbolista del Betis desbordó por derecha. Tras un amague llegó a fondo y mandó un centro perfecto. Alexis Vega llegó puntual a la cita. Cabezazo certero y cruzado. Las redes se movieron con el 1-0, al ‘46.

Francia estaba noqueado. México quería sentenciar. Henry Martín recibió en el área, se dio la vuelta para llegar a línea de fondo y sacó una diagonal. Alexis Vega remató de primera. El guardameta tapó con los pies, al ‘48. Cuatro minutos más tarde, Sebastián Córdova filtró para Henry Martín, quien le ganó Perro Kulalu y definió por abajó, pero salvó el portero.

Todo lo que el Tricolor ya merecía, lo reflejó al minuto 54. Extraordinaria visión de Carlos Rodríguez, quien detectó el hueco en la zaga francesa por el costado izquierdo. Ahí tocó exacto para Sebastián Córdova. El futbolista del América dejó entrar la pelota botando y la prendió con pierna izquierda. Remate a primer poste que no tiene otro destino que no sean las redes. Gol de México. El 2-0.

El cuadro francés no tenía reacción. Era un partido controlado hasta con relativa tranquilidad. Pero en este deporte nada puede darse por hecho. Vino un trazo largo para Randal Kolo Muani. El mexicano César Montes llegó tarde. Hubo contacto en la barrida y se marcó penal. André-Pierre Gignac cobró con pierna derecha.

Guillermo Ochoa adivinó, pero le pasó el balón por abajo, para el 2-1, al ‘68. Si algo produjo nerviosismo fue el marcador, pero no el trámite del encuentro. El Tricolor había sido superior. Jaime Lozano hizo cambios que refrescaron la ofensiva.

Uriel Antuna entró fresco y con su velocidad generó peligro. Al ‘77, Alexis Vega escapó luego de una gran jugada individual. Cruzó el balón a la derecha, donde el Brujo sacó un disparo apenas por un costado. Más tarde, Uriel Antuna apareció de nuevo por el costado derecho. Dentro del área, recorrió hacia el centro. Encontró el hueco que necesitaba. Con la pierna izquierda, soltó el disparo raso y potente. Imposible para el guardameta. La redonda pegó en el poste antes de terminar en las redes. Gol de México. El 3-1 que sentenciaba la victoria, al minuto 79.

Pero México no se conformó con eso. Todavía al minuto 90, Uriel Antuna habilitó a Jorge Sánchez, quien filtró para Eduardo Aguirre. Dentro del área, el delantero que recién había ingresado, remató con potencia a primer poste. Venció al arquero y las redes se movieron con el 4-1. El Mudo gritó fuerte en el Tokio Stadium.

Madrugada de gloria para la Selección Nacional, que el próximo domingo enfrentará a Japón, a las 06:00 horas. Tres puntos que le ponen en ruta a la siguiente ronda, aunque en este tipo de torneos, el exceso de confianza no cabe. Por lo pronto, quien puede negarle a México el derecho a soñar con llegar a lo más alto. El pasado dice que sí se puede.