Nada personal
Ausencia añorada, en el Amor perdido de Monsiváis
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En millones de personas, muchas de ellas comprometidas y talentosas, es raro que uno pueda extrañar a
una en especial, por todas las características extraordinarias de su persona. Me refiero a Carlos
Monsiváis. No solo lo expresado en sus muchos libros, sino en su compromiso político y moral, su postura
personal frente al individuo, la característica intelectual tan profunda, sin presumir filosofías, ni tesis
extrañas. Muy ocupado estaría el gran Carlos Monsiváis, si se encontrara aquí y viera los desmanes que
están haciendo los grupos políticos y sectores que los apoyan, a los que él puso en su lugar muchas
veces. El magnífico ensayista y cronista, el irónico, el que penetró en la incongruencia más profunda del
mexicano y lo exhibió como tal, cumpliría este 4 de mayo 88 años de edad y casi 16 años de ausencia.
Murió el 19 de junio de 2010.
¿QUÉ DIRÍA EL GRAN ANALISTA, DE LAS AGRESIONES QUE ESTÁ SUFRIENDO NUESTRO PAÍS?
Y ante la agresión infamante a nuestro y país y a nuestros valores ancestrales, ¿Qué pensaría por
ejemplo de la visita a México, de la ultraderechista española Isabel Díaz Ayuso, para hacer homenaje a
Hernán a Cortés, el asesino del Emperador Cuauhtémoc? ¿qué diría de esos que pasean por las redes
enseñando mentiras, mientras defienden en consignas los intereses perdidos? ¿Qué diría de los
opositores ahora metidos a traidores a la patria, a los que él definía muy bien y a los quizá pondría al
mismo nivel de los que menciona en algunas de sus obras? Tendría mucha tela de donde cortar.
EL ESCRITOR, COMO UN SOCIÓLOGO AVEZADO, FUE MATIZANDO LO QUE ES MÉXICO
Desde que él nació en la capital del país en 1938, México pasó por muchas etapas que fueron
configurando a un país moderno siempre desequilibrado en sus haberes, reunidos los grandes recursos en
las manos del poder. La cultura, que ya traía su cauda se evidenciaba de muchas maneras. No por nada
el escritor, como un sociólogo avezado fue matizando en sus escritos los comportamientos, rémoras,
creencias, actitudes y todo lo que se expresa en México, para delinear el tipo real de lo que somos. Sus
crónicas y ensayos ( en especial Los rituales del caos), eran muy leídos no solo para conocer lo escrito, lo
señalado y divertido, la ironías mostradas, sino porque buscaban su imagen en la definición del caos,
para identificarse o no, con ella.
SORPRENDENTE NÚMERO DE LIBROS, RECONOCIMIENTOS Y HONORIS CAUSA
En otros siglos y en otros países se dieron casos como el suyo; un personaje que supo calibrar las
carencias culturales, ideológicas y morales que suelen enorgullecer al mexicano cuando dice que como
México no hay dos. En efecto, eso no es raro, pero hay decenas de países iguales en sus carencias y que
por desgracia no todos tienen un Monsiváis. Poco difundida su trayectoria, pese al personaje que fue
(quizá en la conmemoración de sus diez y seis años de desaparecido, se dispare la necesidad por su
ausencia), uno se queda sorprendido si la revisa; pocas veces se había visto a alguien por ejemplo que
tuviera tantos honoris causa de universidades. Lo ungieron la UNAM, la UAM, universidades de San Luis
Potosí, Puebla, Sinaloa, Hidalgo, Veracruz, El Claustro de Sor Juana. La de la Ciudad de México lo tenía
programado. Lo premió también la Nacional Mayor de Perú, y algunas que se escapan. Hubo otras que
hicieron un honoris causa póstumo. La lista de premios también es apabullante, fueron 37 preseas y
reconocimientos, tres de ellos póstumos. En España también lo reconoció Alfaguara. Unos meses antes
de morir en 2009, recibió el Premio Nacional de Periodismo, un poco tardío porque él siempre había sido
un comunicador. Sus obras también son muchas, más en ensayo y crónicas, aunque también incursionó
en la biografía, la de Frida Kahlo entre ellas. En sus crónicas la que más ha causado impacto es Los
rituales del Caos de 1995, que reeditó la editorial Era en este milenio. En 2008 abordó en libro el 68, tema
que ya había tocado en 1971 con Días de Guardar.
La DIVERSIDAD SEXUAL, LOS RITUALES DEL CAOS Y AMOR PERDIDO, SU CENIT
La lucha y defensa que dio Monsiváis por el reconocimiento y respeto de la libertad sexual fue
permanente. En 2010, fue publicado el libro Que se abra esa puerta. Ensayos sobre la diversidad sexual
(Editorial Paidós 2010) que se presentó como homenaje póstumo en 2011, en el Museo El Estanquillo,
otro de los grandes aportes de Monsiváis, al que dedicó buena parte de su tiempo. En emotivo
reconocimiento, las organizaciones LGBT colocaron su bandera sobre su féretro en Bellas Artes. Su libro
clave Los rituales del caos, lleva varias ediciones. En su otro título celebrado Amor perdido ( Editorial Era
2005 y 2008) vuelve al tema del comportamiento mexicano pero a partir de la contradicción y la traición.
Se refiere a personajes que tenían una concepción, una imagen pública, que después cambiaron debido a
intereses. Entre los personajes que sobresalen están David Alfaro Siquéiros y Salvador Novo. Los coloca
en su definición final como el amor que se perdió para los demás, para ellos mismos y para su país,
porque traicionaron su concepciones e ideales.
DENTRO DE SUS GRANDES TALENTOS FLORECÍAN SIEMPRE, LA GENEROSIDAD Y LA MODESTIA
Monsiváis fue una persona generosa y gentil. Yo lo entrevisté dos veces y siempre tuvo conmigo mucha
gentileza y respeto. Las entrevistas se daban en su casa mientras los muchos gatos que tenía, trece,
caminaban por la sala y algunos se subían al escritorio y abrazaban y se pegaban al escritor y a veces se
acercaban ronroneando a la reportera. Ya he contado este recuerdo pero lo repetiré. Una de las veces que
estuvo en España, creo que cuando lo premió Alfaguara, lo entrevistó una comentarista que al preguntarle
cómo se definía profesionalmente él dijo que como periodista. La mujer replicó diciendo que él era famoso
como escritor. Entonces él respondió que se reconocía como periodista, pero que ser escritor es algo que
debe reconocer el público. La modestia fue siempre otro de sus méritos.