Filosofía sin escrúpulos
El sueño eterno. No todo será igual en Gaza
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En un bosquejo mortuorio aterrador, el ejército asesino de Israel recrea en las calles de Gaza
sus últimos recorridos. Sin la más mínima consideración a una discusión de paz, busca las
formas de eliminar todo lo que puede, antes de -presuntamente-, dejar Gaza. Todavía le
queda destruir los túneles y otras cosas que quizá quisieran seguir destruyendo, pero en los
casos hay obstáculos materiales que al parecer lo dificulta. Y el tiempo apremia. Miserables,
ya sin ninguna condición humana, destruyeron el hospital infantil que quedaba y quisieran
quedarse un poco más para eliminar a todos los que puedan. Esos son los miembros del
llamado Pueblo de dios, de un ser que en la descripción bíblica, enviaba plagas mortales a
sus enemigos, quemaba ciudades y destruía directamente a los que no estaban con su
pueblo ¿De donde más podrían haber aprendido a matar Netanyahu con sus iguales en el
ejército y los miles que les sirven para quitar la vida? ¿Se hincarán a orar, a su regreso de
esas matanzas?
TRUMP DA VUELTAS DE AQUÍ PARA ALLÁ, IMPONIENDO SU PRESENCIA DE ADALID
Tardíamente, cuando ya fueron asesinadas 67 mil 194 personas y el esfuerzo de décadas de
una ciudad quedó destruido, Donald Trump que asume su papel de pacificador, hará visita a
Egipto y se mueve como el dueño del plan de paz. En la zona agredida llegan alimentos,
medicinas y un grupo de miembros de la segunda navegación de Global Sumud Flotilla arriba
con sus 40 miembros, a auxiliar. Pero el silencio se abre para los que regresaron a la ciudad.
Todo son escombros, todo fue saqueado quizá por el mismo ejército invasor; es difícil circular
en algunas calles. De pronto para todos los que llegan y se reinstalan, los recuerdos de
tantas voces, tantas risas, tantas vidas ausentes, se elevan solo en esos recuerdos. Y quizá
habrá que llorar más tarde, cuando se encuentre el cobijo de algún edificio en pie y buscar
cobijas, agua, donde dormir. Ya nada será igual se dicen entre ellos y ni siquiera les queda
el consuelo de que podrán olvidar y comenzar de nuevo ¿Hay una forma, una manera, de
olvidar lo más terrible y destructivo que han vivido? La fe, lo más preciado del ser, se perdió
en torno a buena parte de la humanidad.
EL SUEÑO ETERNO ACOMPAÑA A LAS CIUDADES DEVASTADAS
Supuestamente han regresado 500 mil personas a Gaza de los dos millones que se espera.
Encontrarán pocos hospitales porque la gran mayoría, 94, han sido destruidos y mil 500 de
personal médico asesinado. Hay pocas escuelas. Pero esperan recuperar poco a poco sus
vidas ligados a un sueño eterno que en recuerdos de tantos muertos, los acompañarán
sobre todo de cerca de 30 mil niños asesinados, muertos de hambre o de enfermedades no
curables. Y hay todavía 169 mil 890 personas heridas. Pero ellos viven y tendrán que
enfrentar la vida, porque lo más terrible es la muerte. El sueño eterno señalaba aquel gran
escritor que fue Raymond Chandler, es cuando ya todo termina y no hay nada que se puede
hacer. En su gran novela El sueño eterno, escrita en 1938 (Penguin Random House 2014)
fue de las primeras obras que noveló, a partir de sus muchas obras pequeñas a las que
“canibalizaba”, para hacer sus siete grandes novelas, como La dama del Lago, El largo
adiós, considerada su obra maestra, La hermana pequeña, La ventana siniestra, entre otras.
Varias llevadas al cine, la mencionada de ellas, con las estrellas al frente de Humphrey
Bogart y Lauren Bacall. Definitivo, el autor cierra su novela sobre los íntríngulis delictivos de
un general que tiene dos hijas, para preguntarse: “¿Qué importa donde uno yazca después
de muerto? ¿En un mausoleo de mármol o en una colina? Solo se duerme el sueño eterno.