El presidente mexicano va por el mundo desnudo.

    Ya no guarda las formas, ya no oculta la impudicia y tampoco mide las consecuencias de sus dichos y de sus actos.

    Y sin el ropaje elemental de la política –en donde la forma es fondo–, el mandatario mexicano se exhibe al natural; cual tirano intolerante, vengativo y rencoroso no sólo del intelecto sino, sobre todo, con la terca realidad que, sin la potente armadura de candidato, lo exhibe como “el rey chiquito”.

Y es que, ya convertido en presidente, López Obrador muestra al aire, a los ojos de todos, las vergüenzas de su fracaso; una gestión no sólo sumida en la peor espiral de ingobernabilidad, sino un gobierno inestable y con el más pobre desarrollo económico, social y político.

Pero, sobre todo, el de López es un gobierno profundamente ineficaz, al extremo de haber fracasado en su más poderosa oferta de campaña –primero los pobres–, esa que movilizó a uno de cada tres votantes a favor de su causa.

Así, desnudo por la terca realidad, AMLO respondió con un formidable auto-retrato, en sepia, a la treintena de intelectuales que propusieron una gran alianza entre ciudadanos y opositores; quienes buscan corregir el rumbo del autoritarismo, restablecer los contrapesos y la división de poderes y, en especial, revertir el suicidio sanitaria, que ya provocó 40 mil muertos.

Sin embargo, la respuesta presidencial es no sólo un descomunal desplante autoritario, propio de “El Asalto la Razón”, de George Luckács, sino que se puede identificar como un verdadero “asalto a la realidad”.

Y es que, en efecto, la mentira oficial del gobierno de Obrador, convertida en política pública, pretende diluir la realidad y, con ello, busca desaparecer del imaginario colectivo los fracasos del gobierno de López.

Pero vamos por partes.

1.- El reclamo central de los intelectuales es a favor del restablecimiento de los contrapesos, como el Congreso. Sin embargo, la respuesta presidencial sólo confirma la muerte de esos contrapesos.

¿Por qué?

Porque el presidente ratifica que es dueño no sólo de la Fiscalía General de la República, sino dueño del Poder Judicial. ¿Lo dudan? Así lo dijo: “acaso no se han enterado que está por llegar extraditado de España, Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, quién al parecer presentará pruebas y explicará cómo se lograba el “contrapeso” que pretenden “recobrar” los abajofirmantes?”.

2.- Es decir, igual que fabricó un montaje en el caso de la venganza contra Rosario Robles, Obrador ordenó la venganza contra la hermana y la madre de Emilio Lozoya, para obligarlo a la delación. Y eso se llama venganza, antes que justicia. Y ese abuso de poder es parte de lo que pretenden corregir los intelectuales.

3.- Por otro lado, los intelectuales llaman a que, mediante el voto, el bloque ciudadano y los partidos recuperen la pluralidad en la Cámara de Diputados. Sin embargo, el presidente revela que ya se prepara el fraude.

¿Por qué?

Porque dice que él no cree que en el 2021 la mayoría vote contra su gobierno y su partido. Es decir, López Obrador advierte que, si gana la oposición, será fraude y si gana su partido, será una elección legítima.

Así lo dijo: “de verdad no creo que la mayoría apoye el regreso al país de la corrupción, de los potentados, de los intelectuales orgánicos, de los privilegios, de la hipocresía, de la marginación, del clasismo y del racismo”.

Lo que no dice es que su gobierno es el más corrupto, el de privilegios sin nombre como vivir en Palacio, de más pobres y pobres extremos, de más desempleo, de nuevos y viejos potentados; todo ello harto ofesivo para una sociedad empobrecida.

4.- Pero, además, AMLO no sólo confirma su probado rencor al talento y el odio a quienes él mismo llama “los expertos” –los intelectuales–, sino que ratifica su locuaz identidad con “El Rey Sol”, Luis LIV.

Y es que el presidente mexicano camina por el mundo pregonando que él es la verdad, que sólo él es la honestidad, que él es la salvación de México y que, por tanto, sus críticos y la realidad que lo confirman como un fracaso del poder, son conservadores que vienen de otro planeta 

5.- Y el retrato de cuerpo completo de AMLO se dibuja con las últimas pinceladas de su carta; con sus propias palabras.

Dice, al final de una carta propia de un fajador de barrio: “No cabe duda de que vivimos tiempos interesantes. Sea por interés o por puro coraje, los conservadores que fingían ser liberales por fin se están quitando la máscara”.

¿Quién se quita la máscara?

Lo cierto es que el enojo presidencial resulta de que los intelectuales ya le perdieron el miedo y que, ante su advertecia de que “están conmigo o en mi contra”, esos “expertos” concluyeron que la democracia es primero.

Si, la democracia es primero.

Al tiempo