Nada personal
¿VIENE CACERÍA DE
“NARCO-POLÍTICOS”?
Del refranero popular: “Bajo advertencia no hay engaño”.
Y viene a cuento la voz popular porque según el diario norteamericano,
Los Ángeles Times –en su edición del lunes 27 de abril–, el gobierno de
Trump prepara una verdadera cacería de “narco-políticos” mexicanos del
partido oficial, Morena.
Según el periodista Steve Fisher, el embajador de Estados Unidos en
México, Ronald Johnson, habría confirmado la existencia de una primera
lista de políticos mexicanos vinculados con cárteles criminales a los que se
otorga protección desde el propio gobierno federal.
La estrategia consistiría en pasar de la especulación a las denuncias
concretas –y a la presentación de pruebas en tribunales federales
norteamericanos–, contra políticos mexicanos que mantienen relación
con los grupos mafiosos.
Y es que el gobierno norteamericano habría llegado a la conclusión de que
no basta con perseguir a los capos de la droga y del crimen organizado, sin
acabar –al mismo tiempo–, con la estructura política que los sostiene y les
brinda total impunidad ante la ley mexicana.
Es decir, que al tiempo que se persigue y captura a los jefes de los grandes
cárteles del crimen organizado, se presentarán denuncias y se exhibirán
las pruebas contra los políticos mexicanos vinculados a esas mafias, a las
que brindan protección oficial.
Pruebas que, por cierto, han salido de las declaraciones arrancadas a
criminales que ha llevado presos el gobierno norteamericano, como es
caso de “Los Chapitos”, “El Mencho” y hasta el dictador Nicolás Maduro,
un socio prioritario de los cárteles mexicanos.
Y el mejor ejemplo de los políticos mexicanos a los que monitorea con
especial interés el gobierno de Washington, es el gobernador de Sinaloa,
Rubén Rocha Moya, a quien le habrían retirado la visa norteamericana
hace casi un año y quien podría ser el primero en caer.
Frente a la contundente revelación en Los Ángeles Times, la presidenta
Claudia Sheinbaum reaccionó el mismo lunes y en su “mañanera” dijo que
su gobierno “no cubrirá a nadie”, pero advirtió que se deberán ofrecer
pruebas contundentes antes de iniciar cualquier persecución política.
Pero vamos al paso a paso.
Todo empezó con el mensaje que pronunció el embajador Ronald Johnson
en Sinaloa, el 23 de abril del 2026, durante la inauguración de una planta
de metano; evento que pretendió ser boicoteado por personeros del
gobierno de Rocha Moya.
Durante su intervención en Los Mochis, el embajador norteamericano dijo
lo siguiente: “La corrupción no solo ralentiza el progreso, sino que lo
distorsiona; aumenta los costos, debilita la competencia y erosiona la
confianza de la que dependen los mercados… Y es un obstáculo directo
para el crecimiento, la equidad, las oportunidades y el éxito a largo plazo
de proyectos como este”.
Y añadió: “La inversión privada necesita certeza, seguridad y un entorno
libre de corrupción; la inversión es como el agua, fluye cuando existen las
condiciones adecuadas y desaparece cuando no las hay. Una cosa es clara,
la inversión sigue a la certeza y se aleja de la corrupción”. (FIN DE LA CITA)
El mensaje pareció claro; el gobierno de Estados Unidos está listo para
iniciar una cacería de políticos mexicanos vinculados con los poderosos
cárteles del crimen organizado.
Y no fue casual que el mensaje haya sido pronunciado en Sinaloa,
territorio de uno de los cárteles más poderosos y que ha sido capaz de
llevar al poder a políticos mexicanos que despachan en los tres órdenes de
gobierno –el federal, los estatales y municipales–; grupo mafioso que,
además inauguró la práctica de llevar al Congreso de la Unión y a los
congresos locales, a los “narco-legisladores”.
Está claro que no sabemos hasta donde llegará el gobierno de Trump
pero, por lo pronto, ya puso a temblar a todos en Morena, el partido
mexicano en el poder.
Al tiempo.