Filosofía sin escrúpulos
EL “BLOQUE NEGRO”, NUEVA
VERSION DE “LOS HALCONES”
En todos los populismos del mundo, las más socorridas tácticas de
control de masas a las que recurren los dictadores son, en ese orden, el
miedo, el terror y los castigos ejemplares.
Sí, el terror y miedo exhibidos lo mismo en plazas públicas que a
manera de “justicia ejemplar”, que lleva a prisión a quienes disienten.
Terror y miedo que en ya en 1068 y 1971 dieron lugar a los míticos
movimientos estudiantiles, en los que nació el espantajo de los porros a
sueldo, motejados como “Los Halcones”, que no eran otra cosa que los
abuelos de los golpeadores de hoy, llamado “Bloque Negro”.
Hoy, curiosamente, el miedo y el terror son los ingredientes básicos que
condimentan la respuesta mediática de las señoras Claudia Sheinbaum y
Clara Brugada, para satanizar la movilización ciudadana del pasado sábado
15 de noviembre del 2025.
Sí, por un lado, las gobernantes de Morena pagaron a golpeadores a
sueldo, como los integrantes del llamado “Bloque Negro”, para justificar la
barbarie represiva contra los manifestantes ciudadanos.
Y en esa refriega lanzaron a los “renacidos” policías motejados por
la historia como “granaderos”, para golpear y llevar presos a una veintena
de jóvenes que hoy son verdaderos presos políticos.
Lo interesante del caso es que la memoria colectiva no ha olvidado
el origen “porril”, tanto de López Obrador, como de las señoras Claudia
Sheinbaum y Clara Brugada.
Y es que para nadie es nuevo que, en la última década, –antes,
durante y después del nacimiento del Partido Morena–, sus líderes
alcanzaron relevancia mediática y política gracias a sus depuradas
estrategias como “golpeadores” y “porros” a sueldo.
Es decir, que frente a una grosera contradicción de su origen
“porril” y sabedores de los efectos de los golpeadores a sueldo, los dueños
y gobernantes de Morena usan a los “porros”, pero desde lo más alto del
poder.
Y eso es precisamente lo que vimos el pasado sábado 15 de
noviembre del 2025 en la movilización ciudadana; el despliegue de
golpeadores a sueldo del llamado “Bloque Negro” contratados para
justificar la represión oficial; “golpeadores” cuya impunidad está a la vista
de todos.
Pero esa no es ninguna novedad.
Y es que apenas el 21 de abril del 2022, en el Itinerario Político
titulado: “¡Soñó ser como Juárez y acabó como Mussolini!”, advertí del
uso de esos “porros a sueldo” por parte del presidente Obrador.
Así lo dije: “Luego de las groseras expresiones callejeras que
recuerdan la Italia de Mussolini, a nadie debiera sorprender la vena
fascista del presidente mexicano.
“Y es que igual que el dictador italiano, Obrador insulta, difama, persigue y
calumnia a sus críticos y hasta alienta el odio social en contra el
pensamiento libre, al extremo de obligar a dueños de grandes medios
–prensa, radio y televisión–, a despedirlos por no acatar la censura oficial.
“Igual que Mussolini, Obrador formó su ejército de “camisas negras”,
motejados como “Servidores de la Nación”, quienes desde la modernidad
de las redes sociales linchan, persiguen, difaman y calumnian a todo aquel
que se atreva a disentir y pensar distinto, al grado de convertirlos en
“perros del mal” y “traidores a la patria”, epítetos que, en el fondo,
buscan sembrar odio.
“En efecto, igual que el fascista Mussolini, el “dictador mexicano” ordenó
perseguir en redes, en plazas públicas y mediante campañas mediáticas a
los diputados que votaron contra sus caprichosas reformas.
“Por eso, no deben sorprender espectáculos grotescos financiados desde
Palacio contra Norma Piña, la ministra presidenta de la Corte y tampoco el
acoso de golpeadores a sueldo y los ataúdes exhibidos frente a La Corte.
“Y es que igual que el padre del fascismo italiano, el mexicano Obrador,
apuesta por el odio, al miedo y al terror, como instrumentos centrales de
su tiranía, para someter adversarios y para imponer la voluntad de un solo
hombre, el “amado líder” de Palacio.
“Por esa razón, tanto López Obrador, como otros gobernantes de Morena
–incluida la jefa de gobierno–, utilizan todos los métodos del fascismo —
violencia, terror y odio–, para ocultar no sólo el saqueo descomunal del
dinero público, sino para someter a la Corte y para acabar con
instituciones fundamentales para la democracia, como el INE y el INAI, a
los que ya aplastó”. (FIN DE LA CITA)
Sí, poco más de medio siglo después de que el populismo de Echeverría
sacó a las calles a “Los Halcones” y los lanzó contra la sociedad indignada,
la señora presidenta recurre a la misma fórmula.
La fórmula del terror y la represión.
Se los dije.
Al tiempo.