La importancia de lo incomprensible
¡SÍ, ESTÁ DE REGRESO
LA “PRENSA VENDIDA”!
Sólo era cuestión de tiempo para que enseñaran el cobre.
Y es que como lo ha mostrado una y otra vez la historia, una de las
primeras víctimas de toda dictadura son los medios; prensa, radio y
televisión, además de los periodistas y los críticos.
Incluso, no es novedad que muchos de esos medios, periodistas y
críticos que, una vez frente a los sátrapas y dictadores, se venden al mejor
postor; canjean su corazón, su alma y su opinión a los dictadores, por las
treinta monedas de la traición.
. Por eso, no es novedad que los tiranos que atesoran de manera
ilegal el poder absoluto decidan como uno de los primeros pasos para
sostener sus tiranías, al sometimiento de los dueños de medios, por un
lado y, por el otro extremo, a la persecución de periodistas y críticos.
Y también por eso, y una vez que en México han muerto la división
de poderes, la República y la democracia, están de vuelta no solo la
“¡prensa vendida!”, sino los medios, los periodistas y críticos a sueldo.
Sí, los medios, periodistas y críticos que se venden al poder por las
groseras migajas.
Sin embargo, lo simpático de la “tragicomedia” que vivimos los mexicanos
es que quienes hoy someten a los medios a través de “cañonazos
económicos”, de jugosos contratos oficiales o de persecuciones fiscales,
son los mismos que en las décadas de los años 60, 70 y 80 –del siglo
pasado–, satanizaban al poder autoritario y absoluto del viejo PRI.
Y por eso, esos líderes y críticos acuñaron el eficiente eslogan de “prensa
vendida”; una prensa que seis o siete décadas después vuelve por sus
migajas y por el servilismo al poder.
Pero lo más cuestionable es que hoy, los otrora líderes de esa
podrida y rancia izquierda mexicana, los hijos de fenómenos como el
“sesenta y ocho” mexicano, los dizque socialistas y “porros” de las “luchas
históricas” de la UNAM, son los mismos que amedrentan y someten a los
dueños de medios; los mismos que persiguen periodistas y los mismos que
solapan a los “mata-periodistas”.
Peor aún, esos dizques líderes izquierdistas, son los mismos que
obligan a los usuarios de redes que se atreven a criticar, a pedir disculpas
públicas al poder, al extremo de amenazarlos con la prisión, si no se
arrodillan.
Y el mejor ejemplo del cinismo de Estado frente al grosero regreso
de la “prensa vendida”, lo ofreció el pasado domingo la presidenta,
Claudia Sheinbaum, durante su Primer Informe de Gobierno, en donde
presumió que en su gestión no se había producido censura alguna.
Mentira flagrante. ¿Por qué miente presidenta?
Y es que la declaración se produjo justo cuando en el Senado de la
República los reporteros “de la fuente” fueron secuestrados
–literalmente–, para no reportar lo que ocurriría en “la protesta” de los
ilegítimos integrantes del nuevo Poder Judicial; poder que estará al
servicio de la “presidenta”.
Pero acaso la mayor desfachatez oficial –y el mejor ejemplo del
control mediático y del regreso de la grosera “prensa vendida” –, fue la
sintonía impensable de las primeras planas de la mal llamada “prensa
nacional” del martes 2 de septiembre del 2025.
Sí, resulta que una mayoría de “diarios nacionales” presentaron a
sus lectores un titular idéntico sobre el Primer Informe de la presidenta.
Sí, diarios como La Jornada, Excélsior, Milenio, El Financiero, La
Razón, La Crónica, El Sol de México, El Heraldo y Ovaciones, además de
muchos otros de provincia, ofrecieron a sus lectores un par de
encabezados idénticos sobre el primer informe presidencial.
Todos esos diarios vendidos “cabecearon” su nota principal de la
siguiente manera: “Vamos bien e iremos mejor”; “Vamos bien y vamos a ir
mejor: Claudia Sheinbaum”.
Otros, también en abierta propaganda pagada, como El Economista,
Diario 24 Horas, Indigo, Excélsior, Diario Imagen y Contra Réplica, titularon
así su nota principal: “Estamos consolidando un nuevo modelo
económico”, como si México y los mexicanos estuvimos viviendo en jauja
económica.
Y eso sólo en la llamada prensa nacional.
Y es que a nivel nacional fueron decenas los medios que replicaron
el mensaje porque les pagaron.
Pero lo peor del caso es que muy pocos de esos medios
cuestionaron la censura en el Senado a los reporteros “de la fuente”, pero
tampoco criticaron las mentiras de la presidenta durante su Primer
Informe.
En pocas palabras, en México no existen medios capaces de criticar
no solo la dictadura que hoy estamos viviendo en nuestro país, sino a la
grosera propaganda oficial.
Y por eso volvemos al tema inicial.
¿Hasta cuándo los ciudadanos volveremos a tolerar a la grosera
prensa vendida? ¿Cuándo dejaremos de creer en esos farsantes
mediáticos de la llamada “prensa nacional”?
Al tiempo.