Ciudad Hidalgo, Chiapas a 23 de septiembre 2021.- Apoyados por traficantes de personas, unos 800 migrantes de Haití ingresan diariamente a territorio mexicano, a bordo de improvisadas embarcaciones construidas con neumáticos de tractor y tablas, que navegan por el río Suchiate, que divide a México con Guatemala, ante la presunta complicidad de elementos del Instituto Nacional de Migración (INM) y Guardia Nacional (GN).

Durante un recorrido que realizó Quadratín Chiapas a la orilla del afluente, en pasos informales escondidos entre el monte y plantaciones de plátano; se observó la llegada de varias balsas cargadas con unos 20 migrantes haitianos cada una, entre hombres y mujeres con niños lactando. Del otro lado, en territorio guatemalteco, se observa la presencia de varios migrantes caribeños que esperan el regreso de las balsas para abordarlas y realizar el cruce a México.

Una patrulla de la Guardia Nacional con personal del INM, recorría la zona, mientras balseros y tricicleros que declinaron proporcionar su identidad por temor a represalias, denunciaron que presuntamente cobran a los “morenos” 100 dólares por familia para no detenerlos y dejarles seguir su camino. Explicaron que diariamente cruzan a territorio mexicano unos 800 haitianos que llegan a Tecún Umán, Guatemala; para luego trasladarse a la ciudad de Tapachula, ubicada a unos 45 kilómetros.

CASAS DE SEGURIDAD PARA MIGRANTES HAITIANOS OPERAN A LA ORILLA DEL RÍO EN TECÚN UMÁN, GUATEMALA

Al cruzar por las balsas a Tecún Umán, Guatemala, en una zona a las afueras de este poblado fronterizo con México; se llega a las casas donde el traficante de personas brinda alojamiento, comida y el cruce a México por la cantidad de 300 dólares por familia.

Ante la llegada inesperada de reporteros, decenas de haitianos se refugiaron en las viviendas, mientras un grupo de jóvenes encapuchados con garrotes, visiblemente molestos cuestionaban nuestra presencia.

¿Qué hacen aquí? No pueden grabar, ni tomar fotos, ¡váyanse, váyanse!, exigían, mientras otro realizaba llamadas en su celular. “Ustedes no pueden venir aquí, identifíquense. ¿Quiénes son? ¿A qué vienen?, insistían molestos.

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