Renunció Taddei
EU prepara gran golpe directo
contra narcopolítica en Sinaloa
Mientras el gobierno federal no disminuye todo su apoyo político al gobernador
sinaloense Rubén Rocha Moya –una posición que mantiene todavía el padrinazgo
poderoso del presidente emérito Andrés Manuel López Obrador–, en el área de
inteligencia y seguridad nacional de Estados Unidos han llegado ya a elaborar gruesos
expedientes con confesiones de Joaquín El Chapo Guzmán Loera y sus hijos Ovidio y
Joaquín y además de Ismael El Mayo Zambada, todos ellos del desarticulado Cártel de
Sinaloa.
El ingreso a Estados Unidos por Tijuana de familiares de Ovidio y la ostentosa
presencia de agentes estadounidenses que los recibieron para conducirlos cómodamente
a un lugar seguro tiene todo el tufo el modelo de protección de testigos que la justicia
estadounidense suele prodigar, pero luego de un proceso muy minucioso de verificación
de la información que se intercambia. Estados Unidos sigue poniendo a Sinaloa como
ejemplo de la narcopolítica, hoy una entidad inmersa en una guerra de bandas ante la
pasividad federal y la ausencia de autoridades estatales.
En los últimos días se ha visto cómo el Gobierno de Estados Unidos está cerrando
el cerco de seguridad en materia de narcotráfico y migración alrededor de México, sin que
las respuestas mexicanas tengan capacidad de iniciativa real. De manera silenciosa, EU ha
congelado cuentas bancarias de presuntos implicados en lavado de dinero o protección
de narcotraficantes.
En círculos de analistas de información policíaca y de inteligencia, el caso de los
familiares del Chapo y Ovidio pudiera estar mandando un mensaje adelantado de algunas
operaciones directas contra las fortificaciones físicas, de personal criminal y de apoyos
políticos del Cártel de Sinaloa y que el pacto de información-protección familiar del
Gobierno americano y los Guzmán incluyó la extracción de los familiares de los capos del
cártel ante el temor de alguna confrontación directa de grupos operativos
estadounidenses que ya están trabajando en la zona y que estarían protegiendo a la
familia criminal de cualquier fuego cruzado.
En el contexto del escenario de interpretación del ambiente de seguridad nacional
entre los dos países, hay percepciones que tratan de asumir con seriedad la petición
formal en una conversación telefónica del presidente Donald Trump de enviar tropas
regulares del Ejército estadounidense a México a combatir a los cárteles del narco. Por el
encarcelamiento del Chapo y sus dos hijos y del Mayo, Estados Unidos tiene suficiente
información de inteligencia sobre lo que está ocurriendo en Sinaloa.
Mientras tanto, el gobernador Rocha Moya sigue muy campante. Apenas operó el
apoyo de Morena y la influencia del Palacio de Invierno de Palenque para destituir al
alcalde Gerardo Vargas Landeros del municipio de Ahome, de modo natural la guerra
chapitos-mayitos entró en esa zona que hasta antes de la destitución había estado
blindada contra las bandas criminales.
La situación en Sinaloa se ha descompuesto más allá inclusive, de las crisis de
seguridad ingobernables en Tamaulipas, Guerrero, Michoacán, San Luis Potosí y
Guanajuato, llegando a situaciones legales caracterizadas por el modelo constitucional de
poderes locales desaparecidos, inexistentes o sin capacidad de autoridad, pero el
gobernador Rocha Moya –que pactó su elección con el Mayo Zambada y lo usó como
operador político para un acuerdo con grupos universitarios de Cuén– no está
preocupado porque tiene el apoyo político del presidente emérito López Obrador.
El problema, sin embargo, aparece a ojos de los analistas más allá de un asunto
local. La descomposición paulatina del Cártel de Sinaloa está fortaleciendo de modo
natural el poderío expansivo del Cártel Jalisco Nueva Generación, el cual hasta ahora no
aparece como prioridad en las agendas mexicanas o estadounidenses, a pesar de que este
grupo delictivo es el que tiene mayor capacidad de fuego, presencia activa en el 85% del
territorio nacional y el control de grupos y rutas de droga y migrantes ilegales. Como no se
percibe un plan de sustitución de los chapos en Sinaloa, los analistas están previendo una
irrupción violenta y armada del Cártel Jalisco para terminar de liquidar el imperio del
Chapo Guzmán.
La familia del Chapo y Ovidio a Estados Unidos bajo el control de autoridades
federales de seguridad es un mensaje más de que viene un golpazo fuerte de Estados
Unidos en Sinaloa, sobre todo porque las fuerzas policíacas locales están rebasadas y las
federales todavía no reciben la orden operativa para intervenir.
El cerco de EU por narcopolítica en Sinaloa en un cerco sobre México.
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Política para dummies: la política se parece mucho a la religión en el lenguaje que
requiere de intérpretes de epístolas.
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