MORELIA, Mich., 15 de febrero de 2019.- “A mí detectaron que tenía un tumor en la cabeza en 2016. Cada que me acuerdo me dan ganas de llorar..” Ese año se convirtió posiblemente en el más difícil para Jennifer.

Sus sueños de seguir estudiando se vieron interrumpidos y tuvo que cambiar los salones de clases por cuartos de hospital.  

Tenía entonces 14 años y cursaba el segundo grado de secundaria cuando los médicos le detectaron un meduloblastoma, un tumor cancerígeno maligno localizado en el cerebro que le ocasionaba dificultades para caminar, intensos dolores de cabeza y mareos.

Los pronósticos para extraerlo no eran nada alentadores, ya que el tumor había crecido al 100 por ciento, lo que complicaba una operación exitosa, o que dejara en Jennifer posibles secuelas como pérdida de la memoria o problemas para volver caminar.

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