Picotazo Político: MORENA
En todo régimen de autoridad el miedo juega parte relevante. En un sistema democrático, que ofrece certeza de derechos y una justicia confiable, el miedo es un recurso de control frente a quien quebranta la ley; su presencia es de la mayor importancia porque inhibe conductas antisociales. Quien transgreda entiende que habrá consecuencias.
Situación diferente el miedo de un régimen autoritario. La acción represiva del Estado no se desprende del régimen legal, sino de la discrecionalidad de la autoridad. No es la certeza de derechos, sino la arbitrariedad. El miedo tiene un efecto exponencial porque no es la ley, no es la norma escrita la que define qué está prohibido y permitido, sino la decisión de quién tiene la capacidad para sancionar, situación que se reafirma por la inexistencia de un régimen de justicia confiable.
El miedo en el régimen autoritario tiene su economía; es arbitrario en el sentido de que es discrecional, pero se ejerce, casi siempre, con un sentido demostrativo con el propósito de reafirmar el sistema de autoridad. Su correcta administración abre espacio no sólo a la obediencia, también al consenso, es decir, la adhesión social al régimen. Autoritarismo no está reñido con aceptación, de hecho los gobernantes con mayor acuerdo suelen ser, casi siempre, los menos avenidos a las reglas del juego democrático.
El régimen obradorista siempre ha requerido del miedo. La prédica moral no sólo tiene que ver con postular lo deseable, esto es, no mentir, no robar, no traicionar; también con la recriminación al enemigo, quien es etiquetado como conservador, corrupto y hasta traidor a la patria. En tal empeño reprender la libertad de expresión ha jugado un objetivo central a lo largo de estos 8 años de obradorismo; con tonos y formas diferentes, pero la embestida contra el periodismo independiente no ha cambiado; en estos dos años es más ostensible el uso de la justicia electoral y disposiciones reglamentarias o legales bajo el pretexto de defensa de las audiencias o la protección de los derechos de autor. Queda claro que los nuevos términos de represión a la libertad de expresión el miedo juega un factor central; no se trata sólo de castigar, sino que la persona, el medio o la empresa se inhiban de ejercer la libertad a manera de evitar una posible sanción. Queda claro que la autocensura ha ganado terreno como nunca.
La opinión completa en Quadratín Yucatán