Desde el inicio de la pandemia, el tema de los migrantes pasó al olvido. El gobierno federal focalizó su narrativa en confusas campañas de prevención, igual que con las medidas de higiene, procesos de sanitización y confinamiento. La indiferencia hacia este problema sucedió también por el erróneo conteo, curvas y procesos estadísticos del COVID19 de las autoridades y que hasta hoy nadie entiende.

Niños, mujeres y hombres que abandonaron sus países, provenientes principalmente de Centro y Sudamérica y que hace meses y hasta todavía finales de año eran tema de agenda, más por la presión de Estados Unidos que por ser prioridad para México, quedaron sumergidos en el desamparo frente a la crisis de salud, así como por la contracción económica que va de la mano de la pérdida de empleos y aumento de los niveles de pobreza.

Poco se sabe de qué pasa con la situación de los migrantes que cruzan por nuestro país, como de la situación de mexicanos en Estados Unidos. La reciente reunión entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y de los Estados Unidos Donald Trump, más allá de sólo situar la conversación en el TMEC no mereció más comentarios que una alusión en el discurso del Presidente mexicano.

AMLO dijo reconocer y respetar a los “migrantes del mundo” y a los mexicanos en Estados Unidos, a éstos últimos incluso los llamó “héroes vivientes” por lo que representan económicamente para México pues “envían tal cantidad de remesas a México que en la actual crisis económica contribuyen al desarrollo del país de manera extraordinaria”.

El valor de las remesas de migrantes mexicanos en EU suma al año alrededor de 35 mil millones de dólares. Pese a este valor económico que representan los mexicanos que trabajan en el vecinos país, López Obrador rechazó reunirse con ellos argumentando “medidas sanitarias”, aunque días atrás pudo viajar por varios estados en el país y supervisar el avance de sus proyectos, para lo cual las restricciones por la pandemia no importaron.

Más allá de reconocer el valor de los migrantes, el gobierno de la 4T qué es lo que ha hecho por nuestros paisanos en EU, qué hace por protegerlos o siquiera contemplarlos como población vulnerable y en peligro, especialmente ahora en los tiempos de la pandemia. Esa es una cuestión que en algún momento tendrá que ser abordada con toda seriedad.

Si bien la crisis de salud mundial ha acentuado los problemas derivados del flujo migratorio en todo el orbe, en México no se conoce el estado actual de la población migrante en su tránsito por México pese a ser una de las más vulnerables, no solo por la crisis económica y la de seguridad, sino por el riesgo de mayor contagio.

La falta de medidas preventivas a las que pueden tener acceso y la carencia de albergues agravan la situación. Por ejemplo, en la frontera norte del país hay entre 90 y 100 refugios que no pueden darse abasto por la cantidad de migrantes que llegan y otros que esperan a resolver su proceso migratorio en Estados Unidos.

Ello implica que muchos de estos migrantes que cruzan por territorio mexicano no tengan donde resguardarse ni pasar los días, debido al poco espacio habilitado en los refugios, donde las medidas de sana distancia son una ilusión.

Al verse expuestos a habitar las calles y otras zonas públicas, la comunidad migrante padece no sólo por el Coronavirus sino de un sinnúmero de enfermedades. La realidad en las fronteras es grave y puede pasar a crítica por la falta de mayores y mejores protocolos de atención a los migrantes que permitan la protección de sus derechos básicos.

En algunos estados, como Tamaulipas, han tratado de resolver su crisis migratoria con perifoneo por las calles, para comunicarles los riesgos de la pandemia y tratar de evitar así los posibles contagios, pero del otro lado de la frontera, poco o nada importa lo que pasa con nuestros paisanos y con los migrantes extranjeros que sufren de deportaciones azarosas e improvisadas, sin el debido control de sanidad para detectar contagios.

Otra situación compleja para los migrantes mexicanos y foráneos se produjo luego de que en EU se instauraran los protocolos de Protección a Migrantes (MPP) en enero del 2019, donde ahora los migrantes que cruzaron a Estados Unidos de forma ilegal, son retornados a México a esperar que se resuelva su juicio para ver si pueden recibir asilo en los Estados Unidos.

Pese a este panorama pocos son los que desean regresar a sus lugares de origen, pues hay que recordar que los motivos de la migración han cambiado en los últimos años y ya no sólo es por cuestión económica, sino por la violencia y de la cual huyen familias enteras para sobrevivir. Esta es la cruda realidad de los “héroes vivientes” que se ven forzados todos los días a dejar sus lugares de origen para poder vivir.

Es cierto que la pandemia de COVID 19 no detendrá la migración, por lo cual hoy más que nunca el tema debería ser considerado de atención prioritaria y así implantar una estrategia clara que haga frente a la realidad de este fenómeno. Se agradecen las frases de “héroes vivientes”, pero es claro que hay que hacer más que eso especialmente cuando la construcción del muro de Donald Trump no deja de avanzar, lo cual es una afrenta para México.