Nada personal
Si las autoridades encargadas de la prevención y persecución del delito (SSP y FGE) presumen estadísticas de la disminución de delitos, cómo explicarán el secuestro, desapariciones y asesinatos en el estado, en menos de una semana.
Tampoco pueden soslayar que la ciudad de Puebla y municipios metropolitanos son asiento de actividades ilícitas -incluido el lavado de dinero- del crimen organizado.
Cómo pueden presumir la disminución de delitos si los mercados municipales y tianguis los controlan grupos delictivos dedicados al cobro de piso, la extorsión, el narcomenudeo y los homicidios dolosos; el mercado Morelos, es caso más evidente.
Sólo una incursión federal con el Operativo Enjambre pondrá al descubierto la colusión de malos servidores públicos y narcofuncionarios con la delincuencia.
Sobra decir que los golpes a los grupos delictivos corresponden a las acciones federales para desmantelar narcolaboratorios, granjas de criptomonedas o detener a cabecillas de células de la delincuencia organizada.
Uno de esos casos, donde las autoridades han hecho mutis como ocurre con el presunto blanqueo del dinero como se puso al descubierto con la detención de El Amartillo y los vínculos con el desarrollo inmobiliario del Distrito Sonata, en Lomas de Angelópolis.
No todo es el tema de seguridad pública para gobernar el estado o un municipio, pero es intolerable incumplan con tareas fundamentales, porque sin seguridad pública no hay transformación.
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