CIUDAD DE MÉXICO, 5 de agosto de 2020. — Estudiantes de la UNAM reforestan dunas en Sisal, Yucatán; ecosistema que sirve como barrera natural ante fenómenos hidrometeorológicos como nortes o huracanes, que al tocar tierra afectan a la población.

Con la estrategia ‘Reciclando Dunas’, los jóvenes de la licenciatura en Manejo Sustentable de Zonas Costeras ganaron la convocatoria de proyectos universitarios Se impulsan ideas, de la Fundación Bepensa , en la que participaron 35 proyectos, señaló Baruch Aguilar, alumno de la Facultad de Ciencias en la Unidad Académica Sisal, en un comunicado publicado este miércoles.

Con el apoyo económico logrado, los universitarios pretenden restaurar la vegetación de cinco mil 550 metros cuadrados de duna costera en esa área –alrededor del 10 por ciento-; reutilizar siete mil envases de PET como instrumentos en los procesos de protección, germinación y plantación de la vegetación de ese ecosistema costero; y sembrar 13 mil plantas. También, proyectan llegar a cerca de un millón de personas con acciones de difusión sobre la importancia de conservarlo, brindar talleres de educación ambiental y que en cada uno participen 30 niños.

“La playa no siempre es como Cancún o Acapulco: hotel y arena; debemos concebirla como un sistema con plantas y animales, que está viva en todo sentido; además, es necesario entender cómo nos beneficia, en particular a las comunidades que habitan la costa”, subrayó.

Las dunas están amenazadas por diversas actividades humanas. Por ejemplo, se fragmentan con el paso de vehículos motorizados, el constante pisoteo de las personas y por la construcción de casas o complejos hoteleros, que las desmontan, expuso Luis Perea, integrante del proyecto.

“Se atiende una problemática local. Llevamos tres años viviendo y estudiando en Sisal; convivimos con la gente y así pudimos conocer mejor sus inquietudes y establecer el trabajo con niños y asociaciones sociales”.

Este ecosistema, característico de la península de Yucatán, es hábitat de cientos de especies de flora y fauna, y filtrador de agua del manto freático.

“La gente las aprovecha para recrearse, son una atracción paisajística, pero en ellas crecen plantas que utilizan con fines alimenticios o medicinales como la ‘riñonina’, a la que se atribuyen beneficios para afecciones del riñón; o el nopal, al que le cortan las tunas y hacen un dulce tipo ate”, detalló.

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