Desaparece universitaria en SLP; su familia bloqueó carretera 57
MORELIA, Mich., 2 de diciembre de 2025.- A un mes de la muerte de Carlos Manzo, tres presuntos sicarios murieron, ocho personas fueron vinculadas a proceso, uno se encuentra en calidad de prófugo y tres más están bajo investigación de la Fiscalía General del Estado que busca presentarlos ante la autoridad jurisdiccional. Fue alrededor de las 20 horas del 1 de noviembre, en medio de las celebraciones del festival de Las Velas, por la Noche de Ánimas, que un adolescente actuando como un kamikaze por órdenes del crimen organizado, asesinó a Carlos Manzo en pleno Centro de la ciudad.
Víctor Manuel N, de 17 años, presuntamente cumplía las órdenes de Jorge Armando, alías El Licenciado, mando medio dentro de la estructura criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación en Uruapan. El adolescente burló la seguridad del ex alcalde de La Sombreriza, aquella estrategia orquestada por el coronel retirado José Manuel N, hoy prófugo de la justicia, según la Fiscalía. El adolescente aprovechó el encendido de los fuegos pirotécnicos para llevar acabo su plan.
Seis veces le disparó a Carlos Manzo, 1.5 segundos de tiempo entre cada disparo. Utilizó una pistola italiana, una Pietro Beretta. Debido a la falta de puntería, le causó lesiones a un ciudadano que buscaba una foto con Carlos Manzo, pero tras posicionarse en un lugar estratégico, le disparó nuevamente, hasta lograr su cometido. La fuerza de un disparo atravesó a Manzo y penetró el tórax de Victor Hugo de la Cruz Saucedo, regidor de Obra Pública. Después el caos. Victor Manuel N se entregó, pero no fue suficiente.
Los policías se le echaron encima y Demetrio N, mando policial, le disparó a quemarropa, a una distancia tan corta que se le produjo una quemadura superficial. En medio del estallido de los fuegos pirotécnicos, los gritos y las sirenas de las patrullas, los cómplices de Víctor Manuel N, huyeron del lugar, auxiliados presuntamente por El Licenciado, que dispuso motociclistas y un taxi para sacar a Fernando Josué, de 16 años, y a Ramiro Ángel. La muerte de Carlos Manzo no apaciguó los ánimos en Uruapan, los enardeció. Miles de uruapenses se apropiaron de las calles y pronto se propagó la indignación y la condena por su muerte. Porque Carlos Manzo era un alcalde que gozaba de gran popularidad, y no solo a nivel local, también a nivel nacional e internacional. Gracias a las redes sociales ya todos sabían quién era Carlos Manzo. Las marchas para exigir justicia para Carlos Manzo comenzaron en Uruapan, le siguieron en Morelia, Pátzcuaro, Zamora, Zitácuaro, Apatzingán, Lázaro Cárdenas y luego en el panorama nacional.
En el caso de Morelia se reportaron disturbios y represión hacia jóvenes y periodistas, mientras que en Apatzingán le prendieron fuego al Palacio Municipal. Entre las marchas y las indagatorias de la Fiscalía, Ramiro Ángel y Fernando Josué fueron llamados aparentemente a una comunidad cerril, y después aparecieron cadáver el 10 de noviembre, en el crucero de Capacuaro. A la par, desde Palacio Nacional presionaban a la Fiscalía General del Estado para que se detuviera a los responsables, y también se anunció una estrategia emergente: el Plan Michoacán. “Esa película ya la vimos”, comentó el exgobernador de Michoacán, Salvador Jara Guerrero, al comentar sobre el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, dejando entrever la poca confianza que había de la clase política hacia esta nueva acción de parte del Gobierno Federal en la entidad. Después de 17 días, fue detenido Jorge Armando N, alias El Licenciado, y con ello la Secretaría de Seguridad Pública Federal y la Fiscalía General del Estado dejaron caer el telón y relataron la historia que hasta entonces era conocida.
Los adolescentes Víctor Manuel N. y Fernando Josué N., se conocieron en un anexo de Uruapan: El Renacer, donde estuvieron residiendo para tratar sus adicciones, pero no lo lograron, en cambio, sirvió para formar el vínculo que los llevó a presuntamente asesinar a Carlos Manzo. Los adolescentes, con conflictos con las adicciones y a nivel familiar, cumplían con el perfil que presuntamente buscaba Jorge Armando N, alías El Licenciado, presunto cabecilla del Cártel Jalisco Nueva Generación en Uruapan. Al contratar a Ramiro Ángel N, como reclutador y adiestrar en uso de armas a los dos menores, le dio una instrucción clara: que sean consumidores. Fernando Josué y Victor Manuel lo eran, en especial el primero, tenía años su familia intentando que el adolescente abandonara el consumo de las metanfetaminas. Ramiro Ángel llegó a Michoacán contratado por el crimen organizado, lo querían para reclutar jóvenes y adiestrarlos en un campo en Tiamba, municipio de Uruapan.
El presunto encargado de la logística cumplió con su cometido, pero no se confiaba de El Licenciado y temía su fin, así que le contó todo a su pareja en una carta póstuma. Escrita de puño y letra por Ramiro N relató a su esposa cómo fue contratado por el crimen organizado para asesinar a Carlos Manzo, acusó al R1 de ofrecer una recompensa millonaria por el trabajo. “Mija, cuando leas estás letras se te llenarán los ojos de agua, pero perdóname, porque hice las cosas mal, no andaba en nada del aguacate. Te Mentí”, así comienza la última carta de Ramiro.
Aquella carta le permitió a la Fiscalía dar con el número del supuesto Licenciado. Un juez de control de actos de investigación y la Agencia de Inteligencia Criminal fueron la clave para desentrañar el homicidio. La aplicación de mensajería Threema fue el servicio utilizado por los hombres detrás del homicidio, al menos una decena de personas daban indicaciones y seguimiento a Ramiro, el reclutador, Fernando Josué y Víctor Manuel, el que sería el desafortunado kamikaze.
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