CIUDAD VALLES, SLP., 21 de julio de 2019.- Si la protesta de huelguistas de la DAPA en el Hotel Valles no lo dejó malhumorado, entonces al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, lo irritó el calor típico de la Huasteca Potosina… al menos eso reflejó cuando -llegando al aeropuerto de Tamuín para seguir con su cuarta gira presidencial- no concedió tiempo para que decenas de manifestantes externaran todas sus peticiones.

En el lugar resaltaba la figura espigada de Alejandro Ballesteros, el mismo dirigente sindical que unas horas antes lideró a quienes no dejaban descansar al Presidente, generando el enojo del mandatario; también llegaron campesinos y ganaderos pidiendo que les perdonaran sus deudas, todos sudando la gota gorda porque Grecia Sánchez, alcaldesa del municipio catanero, los hizo caminar casi tres kilómetros para esperar al mandatario nacional con sus carpetas amarillas y un número interminable de oficios a su interior.

Ella encabezó la caminata en aras de convencerlos para tener más posibilidades de ser escuchados por “el licenciado Andrés Manuel”, marchó ataviada con blusa de bordado tének y una trenza que casi se vio opacada por el corte extravagante de Gregorio Cruz, su titular de Codesol.

Más información Aquí