CIUDAD DE MÉXICO., 12 de noviembre de 2019.- Adhara Pérez tiene sólo ocho años y ya estudia dos carreras universitarias. Su coeficiente intelectual es de 162 IQ, dos puntos por encima de Albert Einstein y Stephen Hawking. Su sueño es convertirse en astronauta, aunque en algún momento pensó que jamás podría lograrlo.

Proveniente de una colonia de bajos recursos en Tláhuac, a los tres años, mucho antes de saber que era una niña prodigio, Adhara fue diagnosticada con el síndrome de Asperger. Esto le trajo muchos problemas de bullying en la escuela.

Sus compañeros la llamaban «rara» e incluso sus maestros consideraban que no tenía mucho futuro. Su madre, Nallely Sánchez, se dio cuenta que vivía momentos complicados y no quería que su hija sufriera.

“ En una firma de boletas vi que Adhara estaba jugando en una casita y la encerraron. Y ya empezaron así: ‘¡Rara, rara!’, y le comenzaron a pegar en la casita. Entonces yo dije, no quiero que sufra. Y ella me decía que no quería ir a la escuela, y cayó en una depresión muy fuerte”, contó a Infobae

Sus maestros decían que se quedaba dormida y no le echaba ganas, pero Nallely sabía que Adhara ya sabía de álgebra y se sabía la tabla periódica.

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