TLATLAYA, Edomex., 22 de septiembre de 2014.- A casi cuatro meses de haberse dado a conocer el asesinato masivo de 22 personas el pasado 30 de junio en Tlatlaya, en el Estado de México, no hay avances en la investigación sobre la participación de los elementos del Ejército Mexicano en un enfrentamiento con civiles armados, el cual dejó un saldo de 22 muertos, todos ellos -según informes- pertenecientes a la delincuencia organizada.

Habitantes del municipio de Tlatlaya, especialmente de la comunidad de Rincón de los Curieles -ubicada en la parte baja de la demarcación, en la zona limítrofe entre el Estado de México y Guerrero-, lugar donde se dieron estos hechos, aseguran que el 30 de junio por la mañana arribaron varias camionetas con hombres armados, quienes asesinaron a las personas que cuidaban dicha bodega.

Asimismo, afirmaron que los hombres armados sustrajeron varios paquetes de la bodega y se los llevaron.

Mencionan que una hora después llegaron los elementos del Ejército Mexicano y se adjudicaron la acción, misma que con el paso del tiempo les ha salido contraproducente, al ser cuestionada su actuación.

Especialistas nacionales e internacionales que acudieron al lugar de los hechos afirman que no coinciden las versiones de los miembros de las fuerzas castrenses, ya que en las paredes de la bodega se pueden apreciar las manchas de sangre a la altura del pecho y de forma continua, constatando un fusilamiento y no un enfrentamiento, como fue informado.

Entre las inconsistencias en las declaraciones sobre estos hechos, los especialistas también detallaron que el asesinato masivo ocurrió la mañana del lunes 30 de junio del presente año, pero en la comunidad de Rincón de los Curieles, en Tlatlaya y no en San Pedro Limón, como precisa la versión oficial.