“Que mi muerte no sea en vano”.

El obituario de Alexander Mora Venancio en Facebook es lamento y arenga rotunda; desafío con espinas.

¿Las cenizas de los muertos de Ayotzinapa servirán para abonar el árbol de la procuración de justicia carcomido por la ilegalidad tramposa?

Afirma el analista Jesús Silva-Herzog Márquez: “”La salida de esta crisis no está en la superación del dolor como dijo el Presidente. No está tampoco en la aceleración de sus reformas. Está en la instauración de lo elemental que es, entre nosotros, inédito: la ley”.

La irremediable masacre de Iguala no puede repetirse, y para evitarlo ha de llegarse a la verdad sin matices.

Hasta ahora la indagatoria parece sólida; el titular de la PGR no ha cedido a las presiones de quienes siembran dudas con el pretexto justiciero. Cada dato aportado por la autoridad está sustentado… cada especulación ha sido respondida con hechos comprobados.

También está el decálogo presidencial por la justicia y la seguridad presentado hace dos semanas como reacción retardada a la tragedia de Iguala. Las medidas en materia de seguridad y procuración de justicia podrán ser insuficientes, quedar cortas, o ser refritos de las mismas políticas públicas calderonistas desaprobadas en su momento por el PRI… y ahora rescatadas del olvido. Como sea, los legisladores se han comprometido a ventilarlas antes de las fiestas de fin de año. Se entienden el apremio y el comedimiento ante el desprestigio que los salpica.

Sin embargo sobre el inminente proceso legislativo pende el riesgo de aprobar al vapor reformas que podrían resultar contraproducentes.

La crisis del poder apremia. Las instituciones judiciales están en un aprieto… no hay espejismos ni más tiempo que perder para lograr una política que nos regrese la paz y coadyuve a la convivencia… pero de las prisas no puede quedar el cansancio.

La contraparte del desafío planteado por la muerte de los 43 de Ayotzinapa recae en quienes protestan en las calles y en las redes sociales contra quienes tienen responsabilidad ética y política por lo ocurrido en Guerrero…

La aparición con vida de los 42 restantes será imposible, como imposible será la renuncia del Presidente… con todo y su la credibilidad desplomada.

Desde Ayotzinapa resuenan los llamados a la revolución; la opción de la violencia no es seria por lo menos para la mayoría de los mexicanos convencidos de que pueden existir mejores métodos y mecanismos para sanear la putrefacción de las instituciones de justicia.

La indignación debe traducirse en construcción. Transformar el reclamo social para combatir la impunidad puede ser resultado virtuoso…

EL MONJE LOCO: “Estás vivo hermano, hasta que te alcance el olvido”, o se callen los pendejos… lo cual, por imposible, te vuelve eterno. Lea esta perlita: “La desaparición de los 43 normalistas es ‘mero pretexto’ pera protestar contra el gobierno… solo fueron 43 desaparecidos mientras la revolución dejó un millón y medio de muertos y nadie dice nada”. Son palabras de Arturo Peña del Mazo, tío del Presidente de la República.

@JoseCardenas1 | [email protected] | josecardenas.com.mx