
Traumatismo craneoencefálico y fracturas causan muertes en el Ceremonia
MÉXICO, DF., 19 octubre 2013.- Francisco Javier García Gutiérrez dejó caer un grueso folder sobre el escritorio de uno de los agentes del Ministerio Público de Querétaro: actas de nacimiento, fotografías, cartilla de vacunación, recetas médicas y todo aquél documento que certificara su paternidad para poder denunciar que su hija Catherine de cuatro años había desaparecido, reporta Milenio Diario.
Un par de horas después Francisco salió de la agencia y con apoyo de familiares y amigos comenzó a pegar en los postes de la ciudad fotocopias con la imagen de su hija y su número telefónico. Lo siguiente fue redactar un correo electrónico para enviarlo a sus contactos hasta convertir la información en una cadena.
Es un día de octubre de 2013, y Francisco recibe una llamada. Al otro lado de la línea alguien pregunta si quien atiende es el padre de Catherine, pide información respecto a la desaparición de la niña y ofrece seguir difundiendo la imagen para su pronta localización.
Francisco le indica que no es necesario y agradece la preocupación, luego explica que su hija se encuentra bien y que fue localizada en Mazatlán hace nueve años. Catherine ya es una adolescente de 14.
Termina la conversación, pero el día no finalizará antes de que Francisco atienda unas 30 llamadas del mismo tipo. Para él y su familia así han sido todos los días desde aquel dos de agosto de 2003 cuando su hija desapareció.
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En un segundo de búsqueda, Google arroja 765 mil resultados relacionados con las palabras clave “Catherine Juliette García Martínez”. La información es encabezada por el sitio Programa de Apoyo a Familiares de Personas Extraviadas, Sustraídas o Ausentes de la PGR, en donde se da cuenta de una lista de personas ubicadas.
Ahí aparece la fotografía de Catherine y se indica que fue encontrada en 2004, pero la mayoría de las 764 mil 999 publicaciones restantes insisten en que la niña sigue desparecida y dan cuenta de ello en tono de que la información es reciente.
“¡Porque tengo el alma desgarrada de dolor!, es mi niña, mi angelito y me la han arrebatado”, reza el mensaje que en 2003 escribió Francisco Javier y que a la fecha sigue circulando y es difundido en blogs, Facebook y Twitter.
El caduco boletín fue publicado como vigente el 17 de septiembre de 2012 por una usuaria de Facebook y a la fecha tiene siete mil “me gusta” y ha sido compartido por otros 137 mil usuarios.
Incluso, el 15 de marzo de 2011 fue creado un grupo en Facebook para apoyar a la familia de Catherine en su localización en donde replican el mensaje de Francisco Javier y con ello sus datos, pero ninguno de los integrantes del grupo ha corroborado la información con el padre de la menor.
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A la pregunta expresa ¿cómo toma usted el manejo de información que los cibernautas hacen respecto a la desaparición de su hija?, Francisco Javier responde tranquilo.
“Está bien lo que están haciendo, pero tienen que verificar”, comenta, y explica que precisamente la localización de su hija -cinco meses después de su desaparición-, se logró gracias a que un cibernauta recibió la cadena de correos.
“Yo encontré a la niña gracias a una persona que vio en Internet y me llamó y me dijo ‘vimos a la menor en tal lugar, se parece mucho’, obviamente recibí muchas llamadas como esa, pero sí, fue gracias a una llamada y no a la autoridad”, recuerda.
Francisco Javier reserva información respecto al secuestro de su hija hace 10 años. Son recuerdos que la familia quiere dejar atrás. Catherine está por cumplir 15 años y lleva una vida tranquila, mientras, su padre lidia cada día con el recibir llamadas y explicar que su hija está bien.
Acaba de encontrar el grupo en Facebook creado en 2011 para la localización de su hija y ya trabaja en reportarlo. Igual que siempre: cada que es posible entra en contacto con usuarios para solicitarles que desmitifiquen la desaparición de su hija.
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Una de las teorías que el padre de Catherine tiene acerca del por qué se hizo viral la información de la desaparición de su hija después de que fue localizada, es que los casos de desaparición de menores pueden generar tráfico con fines publicitarios.
“Están usándolo como un medio para obtener publicidad o tráfico en determinadas páginas de Facebook, para generar el tráfico la gente lo que hace es meter algún tipo de anuncio”, explica.
En Google, los resultados de la búsqueda por año indican que en 2003 (año de la desaparición) se generaron mil 100 contenidos relacionados con el caso. Un año después, cuando la menor fue encontrada, la cifra creció a mil 990.
En los siguientes años, la cifra de resultados se disparó. En 2007 eran ocho mil, para 2010 sumaban 38 mil y del primero de enero al 18 de octubre de 2013 la cifra es de 117 mil resultados.
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Todos los días, Francisco Javier repite el mismo mensaje a quienes llaman al número celular que aparece en el caduco boletín. Las llamadas que llegan no solo son de Querétaro u otras partes de México, también proceden de Estados Unidos, Canadá, Sudamérica e incluso Europa.
Francisco explica que la mayoría de las llamadas son positivas “la gente quiere ayudar” comenta. Pero no siempre ha sido así ya que en algunas ocasiones se trata de extorsionadores.
“Hay gente que está como rapiña y te piden dinero a cambio, nos dicen ‘ya la tenemos, la tenemos localizada pero necesitamos que nos mande tanto’, también me han dicho ‘la tengo desollada en un frigorífico y si no me das dinero voy por más de tu familia’ incluso hay gente que me dice ‘póngale tanto de saldo a mi celular para decirle en donde la vi”, comparte.
En otras ocasiones, los extorsionadores se anuncian como agentes del Ministerio Público o policías ministeriales que le ofrecen acelerar la búsqueda de la menor a cambio de dinero.
“No es necesario, gracias”, les responde Francisco Javier, quien decidió no dar de baja ese número celular hasta el día en que los cibernautas comprendan que el boletín de desaparición esta caduco y entonces, el teléfono deje de sonar.