Nada personal
Baja California por marcar un punto de inflexión contra el narcotráfico
El pasado fin de semana, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, concluyó una gira de trabajo por Baja California y Sonora en la que inauguró y supervisó varias obras de infraestructura que consideró “históricas” para el norte del país.
En Tijuana abrió la primera etapa del viaducto elevado y el nuevo campus de la Universidad Nacional Rosario Castellanos; en Ensenada puso en marcha el Centro de Control de Tráfico Marítimo de la Marina; y en San Quintín presentó un plan de justicia para trabajadores agrícolas.
Sumado al corte de listón de dichas obras, está el reciente desmantelamiento de un laboratorio clandestino de metanfetamina en el Valle de la Trinidad, que viene a confirmar que la lucha contra el narcotráfico en Baja California no es solo discursiva, sino operativa.
Se trata de una instalación con capacidad para producir hasta 100 kilos de droga sintética por semana, lo que la convierte en una de las más grandes detectadas en la entidad y cuyo impacto financiero para las organizaciones criminales es significativo.
Con esta acción, suman ya nueve laboratorios clandestinos desarticulados en el último año, como resultado de operativos coordinados entre fuerzas federales, estatales, el Ejército y la Secretaría de Marina.
La estrategia ha privilegiado el aseguramiento de precursores químicos y la recolección de evidencia, atacando directamente la capacidad de producción y no solo la distribución de drogas.