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SAN LUIS POTOSÍ, SLP., 10 de abril de 2026.- Encontrar un cabello en la comida o algún objeto extraño no es un hecho aislado, sino una de las formas más comunes de contaminación física de alimentos.
Especialistas en inocuidad alimentaria advierten que entre los residuos más frecuentes están cabellos, uñas, insectos, fibras de esponjas, fragmentos de plástico y papel.
Estos elementos pueden llegar a los platillos durante la preparación, el almacenamiento o el servicio. Las principales causas están relacionadas con fallas en higiene del personal, desgaste de utensilios y uso inadecuado de materiales de limpieza.
También influye la falta de protección en los alimentos expuestos o una supervisión limitada en cocinas. Para prevenir estos casos, se recomienda el uso de redes para cabello, guantes, uniformes limpios y el reemplazo constante de esponjas y utensilios.
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