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QUERÉTARO, Qro, 22 de agosto de 2026.-Donald Trump encara los últimos meses del año con varios frentes abiertos: el conflicto con Irán, las tensiones comerciales, una economía presionada por las tasas de interés y la proximidad de las elecciones legislativas de noviembre.
Uno de los principales desafíos para el presidente estadounidense es el impacto político de la guerra con Irán, que se ha prolongado durante meses y comienza a generar cuestionamientos sobre sus costos y resultados.
A esto se suma la presión económica. Los mercados estadounidenses han enfrentado incertidumbre por el aumento de las tasas de interés y el rendimiento de los bonos, mientras el Gobierno ha incrementado las operaciones de recompra de deuda para tratar de contener las presiones financieras.
El escenario se complica por las elecciones de mitad de mandato de noviembre, en las que estará en juego el control del Congreso. La administración Trump también mantiene una disputa legal relacionada con nuevas restricciones al voto por correo, cuyo futuro depende de una decisión de la Suprema Corte.
La guerra con Irán representa además un problema de popularidad para Trump. Un análisis publicado esta semana señala que su aprobación ronda el 35 por ciento, en medio del desgaste generado por el conflicto y el impacto del aumento de los precios de los combustibles.