ESTADOS UNIDOS, 22 de febrero del 2017.- Donald Trump ha abierto la puerta a las deportaciones masivas. Las nuevas directrices del departamento de Seguridad Nacional, publicadas este martes, entierran el legado de Barack Obama y amplían el espectro de la persecución a casi todos los sin papeles. No se trata solo de que los funcionarios incrementen sus competencias o de la contratación de 15.000 nuevos agentes. El núcleo de la ofensiva migratoria radica en la posibilidad de aplicar las expulsiones inmediatas a prácticamente todos aquellos indocumentados que lleven menos de tres años en el país. El giro es radical, informó El País.

El país que se hizo grande con la emigración le da la espalda ahora a más de 11 millones de indocumentados, la mitad mexicanos. Su Administración lo niega. “No queremos crear pánico ni proceder a deportaciones masivas, sino sólo hacer cumplir la ley», señalan sus portavoces. Pero pocos les creen. Hasta la fecha los agentes tenían como objetivo prioritario la captura de todos aquellos que hubiesen cometido un delito grave. Con las nuevas directrices, este listón queda pulverizado y se «limitan extremadamente” las excepciones. “Todos aquellos que violen las leyes de inmigración pueden ser sujetos de los nuevos procedimientos, incluyendo la expulsión de Estados Unidos”, establece la directriz.

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