MÉXICO, 28 DE MAYO 2017.- En 1988, Taiwán intentaba fabricar su primera bomba nuclear, pero un científico militar puso fin a sus aspiraciones cuando desertó a Estados Unidos y expuso esos planes.
Esta es la historia de un hombre que insiste en que tuvo que traicionar a su país para poder salvarlo, dijo BBC.
Hasta hoy, los críticos consideran a Chang Hsien-yi un traidor, pero él no tiene remordimientos.
«Si pudiera hacerlo de nuevo, lo haría», dice calmadamente el desafiante anciano de 73 años, desde su casa en el estado de Idaho.

El excoronel ha estado viviendo allí desde 1988 cuando huyó a EE.UU., un aliado cercano de la isla, y esta es su primera entrevista sustancial sobre ese período.

Dada la estrecha relación que Estados Unidos mantiene con Taiwán la historia puede parecer desconcertante, pero fue gracias a Chang que Washington descubrió que el gobierno taiwanés había ordenado secretamente a sus científicos desarrollar armas nucleares.

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