EL ESPEJO DE MADURO

La Venezuela de Chávez, primero, y de Maduro, después, ha sido uno de los grandes referentes ideológicos, políticos y económicos de la 4T, y de manera muy particular de sus dirigentes, quienes no han ocultado (muy por el contrario, han mostrado su orgullo) su identificación con el presidente (también es un decir) Nicolás Maduro.

Por eso esta semana recordaba, mientras una comisión de la ONU revelaba al mundo lo que muchos sospechábamos, es decir que el régimen de Maduro comete crímenes de lesa humanidad contra sus ciudadanos (me resisto a usar el sustantivo pueblo, porque ese ha sido apropiado por él, que lo representa, igual que acá). Esto luego de una larga investigación realizada por un grupo de especialistas de la organización mundial y que podría llevar al dictador ante el Tribunal Penal Internacional, el que juzga los crímines contra la humanidad.

Y recordé las declaraciones de Polevnsky, Lola Padierna, Alejandro Armenta y de todos a los que se les pregunte en Morena sobre el dictador sudamericano, a favor de esa revolución, y también, cómo no, sus esperanzas de que un día no muy lejano, preferentemente mientras ellos detentan el poder, transfiguremos a México en esa Venezuela ideal.

No sólo Venezuela, me temo, porque tampoco se cansan de alabar a la joven democracia cubana (con apenas 51 años) y a la aun más joven democracia nicaragüense. De veras, hablo en serio. Si lo duda, basta buscar en la Web sus declaraciones al respecto. Se sorprenderá, se lo juro.

Y lo recordaba justo porque los acontecimientos de las últimas dos semanas me habían hecho meditar sobre el peligro que el endurecimiento oficial ha tenido en cada uno de los conflictos que se le han presentado: madres de víctimas de feminicidio que tomaron las instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, feministas que las apoyan o reclaman justicia por los desaparecidos, pobladores de Huesca, Morelos, donde uno de sus líderes, Samir Flores, fue asesinado en febrero del año pasado por no sé sabe quién, aunque los pobladores sospechan un crimen de Estado, y más recientemente los agricultores del Distrito de Riego 05, de La Boquilla, en Delicias, Chihuahua, y donde la Guardia Nacional asesinó, por la espalda, a la joven Yessica Silva, y dejó mal herido a su esposo, Jaime Torres. Se entiende porque en estos casos, quiero pensar, ninguno de ellos son realmente parte del pueblo al que se refiere cada día YSQ, sino conservadores, opositores y criminales del pasado que se atreven a cuestionar sus dictados.

Y bueno, pensé, ya estamos cerca de cumplir el sueño de compartir nuestro destino como mexicanos con el de los venezolanos de Maduro. Lola Padierna y el resto de próceres de la 4T pueden darse por satisfechos. En menos de dos años, ahí la llevamos.

Si nos esforzamos, en los cuatro años que le restan a este gobierno, es posible que estemos contemplando no sólo el hundimiento de Pemex, como ocurre en Venezuela con PDVSA, hundida en la ineficiencia y la corrupción, sino también tendremos pronto millones de exiliados y un pueblo muerto de hambre, porque como ya lo explicó el fantasma de Palacio, a él todo esto le ha caído como anillo al dedo: la pandemia, la inseguridad, los miles y miles de desaparecidos, los más de 20 millones de empleos perdidos en lo que va del año y la incorporación, también en lo que va del año, de al menos 10 nuevos millones de pobres. Un rey Midas al revés. Será por eso que el pueblo sabio, y bueno, lo bautizó como El Cacas.