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QUERÉTARO, Qro, 22 de agosto de 2026.-La cancelación de visas estadounidenses a políticos mexicanos abrió un nuevo frente de tensión entre el Gobierno de Claudia Sheinbaum y Washington, en un momento marcado por la cooperación en seguridad, pero también por diferencias en materia de soberanía e injerencia.
Al menos 50 políticos mexicanos han hecho pública la revocación de sus visas estadounidenses, entre ellos Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador. La medida ha provocado una fuerte reacción política en México.
Sheinbaum ha cuestionado que Estados Unidos intervenga en asuntos de la política mexicana y ha sostenido que una cancelación de visa no constituye por sí misma una prueba de que exista una investigación criminal en México.
El caso de López Beltrán ha elevado todavía más la tensión, luego de que el hijo del expresidente acusara a funcionarios estadounidenses de utilizar la revocación de su visa con fines políticos. La embajada de Estados Unidos, por su parte, ha señalado que las visas son un privilegio y que las decisiones corresponden a sus autoridades.
El conflicto ocurre mientras ambos países mantienen canales de cooperación en materia de seguridad. Esta misma semana, el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y el director de la DEA, Terrance Cole, destacaron la coordinación entre ambas naciones para combatir al crimen organizado y desmantelar sus estructuras financieras.