Modifican reglamento de carrera fitness tras crisis intestinal de atleta
QUERÉTARO, Qro., 10 de mayo de 2025.- La final del torneo de 1987 quedará grabada en la memoria del fútbol mexicano no solo por su intensidad deportiva, sino por la tragedia que sacudió a uno de los finalistas. Correcaminos UAT y Gallos Blancos de la UAQ se enfrentaron en una serie que tuvo de todo: drama, incertidumbre, y un desenlace de infarto.
El partido de ida, celebrado en Tamaulipas, fue seguido por un trágico accidente automovilístico que afectó al equipo queretano. Este lamentable suceso obligó a posponer el encuentro de vuelta por más de un mes, llevándolo hasta junio, un hecho sin precedentes en las finales del fútbol nacional.
Cuando por fin se disputó el segundo partido, la igualdad en el marcador global obligó a un tercer duelo para definir al campeón. Ese último encuentro no pudo resolverse ni en los 90 minutos ni en el tiempo extra, y terminó llevándose hasta la tanda de penales, donde la tensión fue máxima.
Aquel campeonato no solo fue recordado por la disputa deportiva, sino por el espíritu de lucha y la resiliencia de los jugadores queretanos tras la tragedia. Fue una final que trascendió lo futbolístico y quedó marcada como una de las más emotivas y difíciles de la historia.